Un telescopio, unos vinoculares, rocas, libros y adornos de cohetes rodean la habitación de Rubén Enrique García, de 13 años. El joven estudiante del Colegio Alemán de Maracaibo y participante del club de Astronomía del colegio Los Robles recibió a La Verdad para contarle sobre su próxima visita a la sede de la Agencia Espacial de los Estados Unidos (Nasa) de Fort Lauderdale, en Miami, Estados Unidos.
Irá el próximo 16 de julio para estar presente dos días después en un acto en el que donará a la Nasa, la escuela de estudios astronómicos más grande y quizás más importante del mundo, su maqueta. Se trata de un trabajo que realizó cuando tenía nueve años y por el que se hizo acreedor del segundo lugar del concurso organizado por Solar and Heliospheric Observatory (Soho, por sus siglas en inglés). Los trabajos ganadores hicieron un recorrido por todas las escuelas de Estados Unidos para luego llegar al lugar donde se reunirán a otras obras en el área de la astronomía.
García fue escogido entre un numeroso grupo de participantes proveniente de 145 países. Fue superado por Kinga Odziemek Czestochowa, de Polonia. "Nunca creí que me fueran a escoger. Sólo quise participar en nombre del grupo de estudio y tener una nueva experiencia. A tres años de haberme ganado ese segundo lugar, los representantes de la Nasa no han dejado de comunicarse conmigo y motivarme a seguir en mis estudios astronómicos".
García participará en unas pasantías en Fort Lauderdale, una visita al cabo Kennedy y más adelante existe la oferta de realizar labor social en la base de la Nasa. "No me anima mucho ni sé de qué se trata eso de la labor social, pero sí me gustaría conocer más de la astronomía".
Su boleto a EEUU
Una maqueta donde se representa la actividad que se da entre dos halos de energía emanados desde las manchas solares es su boleto a los Estados Unidos. Según la investigación de García, ese choque emana una especie de rayo electromagnético que daña los aparatos electrónicos y de tecnología.
"Usé una pelota de anime, lana de varios colores, papel celofán, pega, tijeras y un exacto. El fenómeno estaba descrito en pocas palabras, por eso no creí que pudiese ganar. Le digo a mis amigos que trabajen y participen porque a cualquiera le puede pasar".
El joven aseguró que luego de esa experiencia continuó en sus reuniones en el club de astronomía, a través del cual participó en el estudio del proyecto Apopis, unos asteroides que, según los expertos, tienen posibilidad de chocar con la Tierra para finales de 2025, pero cuyos resultados aún no se han confirmado. Lo próximo que estudiarán a profundidad en el club será la superficie del planeta Marte.
"Mi proyecto estaba basado en un radar de rebote de ondas que usa los principios del radar de los murciélagos para definir la posición de los asteroides. Se escucha que se lanzaron 10 bombas atómicas para destruir a Apopis, pero es muy grande y no pudieron dividirlo. Siguen estudiando para saber por dónde pasará y cuándo. Tenemos que estar atentos porque pueden destruir la Tierra".
Actualmente busca una muestra de 10 rocas del tamaño de un puño con características especiales que enviará a la Nasa para que sean estudiadas. "Ellos están buscando rocas con minerales de asteroides que muchas veces se mezclan en la tierra, y para ello piden que todas las personas que consigan rocas especiales las envíen y contribuyan a esta investigación".