No ha perdido el ímpetu que le imprimía a sus declaraciones cuando estaba en libertad. Sólo se le quiebra la voz cuando habla de su hija y de sus esperanzas por salir de la cárcel, en donde está detenido desde hace un año y siete meses. Destapar la olla del maletinazo y llevar hasta la Asamblea Nacional una "carretilla" de denuncias de corrupción son unas de las situaciones que le valieron estar ahora tras las rejas. Investigaciones sobre narcotráfico están en su lista de seguimientos y publicaciones. Leocenis García tiene 29 años, es periodista, maracucho y uno de los 32 presos políticos de Venezuela.
El Código Orgánico Procesal Penal dice que la audiencia preliminar de un preso para definir el juicio debe hacerse a los 30 días de su detención. García aún espera por esa decisión. Denuncia que funcionarios de la Policía de Carabobo lo torturaron. En la Disip, lugar donde estuvo detenido los primeros días, le propusieron fugarse a Panamá y recalca que en repetidas oportunidades le han propuesto retractarse. "No acepté porque no voy a irme del país. Eso es lo que ellos han querido con varios presos políticos".
Reza a diario el rosario mientras camina por la cancha del penal en las pocas horas que tiene para ver el sol. Su cuarto no tiene ventanas y está solo. "Tengo muchos libros. Aquí he leído todo lo que no había leído en mi vida. Me he dedicado a mantener con dignidad mi celda. Yo mismo la pinté, como para sentirme un poco más cómodo. A mí me encierran a las 5.00 de la tarde hasta las 6.00 de la mañana. Después nos vuelven a encerrar desde las 12.00 hasta las 2.00".
De la comida de la cárcel prefiere no hablar. Afirma que explica lo suficiente en su libro Cuando las piedras hablan, que comenzó a escribir en prisión en el mes de enero de 2009 y terminó en marzo de este año. "Lo que sí te puedo decir es que la gente no tiene idea de lo que es la vida en una cárcel".
En esta entrevista sus denuncias estuvieron dirigidas al sistema judicial de Venezuela y a la actitud del presidente Hugo Chávez ante los presos políticos en el país. En este tema se explayó y antes de nombrar su historia recorrió la situación de otros venezolanos que están tras las rejas en el país por pensar distinto al Gobierno.
Se confiesa amigo de Lina Ron, pero critica que la dirigente se metió en Globovisión, "tira una bomba lacrimógena, le parte la cara a un policía y dura dos meses presa, y yo por partir una mesa llevo un año con siete meses en la cárcel".
- ¿Hay justicia en Venezuela?
- Yo lo que veo que hay es un delito gravísimo y es que aquí confunden lo que es un preso político y lo que es un preso común, y mientras no se tenga claro estamos muy mal. El Gobierno dice que no hay presos políticos y te voy a explicar qué es lo que dice, por ejemplo, la Corte Interamericana de Derechos Humanos y qué es lo que han dicho las Naciones Unidas sobre los presos políticos: Un preso político es una persona a la cual se le somete a un sistema de justicia que no es imparcial y muchas veces, o la mayoría de las veces, se le lleva bajo cargos de delitos comunes, bajo los cuales se esconden facturas políticas. En un Estado como Venezuela, donde no hay separación de poderes, donde la fiscal general es Chávez, donde el TSJ lo nombró una Asamblea Nacional con una abrumadora mayoría chavista y a su vez los jueces son nombrados por esos miembros del TSJ, tú no tienes estado de derecho. No tienes a quién recurrir porque te queda un sólo órgano, que es la Defensoría del Pueblo, y basta decir que Gabriela Ramírez se desvive y casi babea por el Presidente. La jueza Anabel Rodríguez, que fue la que una vez me mandó a mí a la Guardia Nacional al semanario La Razón y a Reporte de la Economía, fue la misma jueza que privó a uno de los comisarios. Estamos ante un Poder Judicial sumamente pervertido y corrompido. Aquí lo que priva es la decisión personalísima del presidente Hugo Chávez, que, dígase con nombre y apellido, es el que maneja el Poder Judicial en Venezuela.
- Ante esta apreciación, ¿cuál es el futuro de los presos políticos en Venezuela?
- Yo lo veo muy mal, en el sentido de que el gobierno del presidente Chávez es un gobierno que tiene la mirada indolente contra los presos políticos.Yo he estado leyendo el libro Chávez nuestro, sobre la vida del Presidente que escribieron los cubanos, y ayer leí el dolor que sentía su madre cuando lo iba a visitar tras las rejas. En nombre de ese dolor yo le digo que se puede combatir a la gente políticamente, se puede adversar, pero no se puede jugar con la vida de seres humanos como los que están metidos en las cárceles.
- ¿Qué opinas de la lucha que se sigue en el país en defensa de los presos y exiliados políticos?
- Yo sí creo que la sociedad venezolana está trabajando por el tema de los presos y de los perseguidos políticos. Lo que hicieron con Manuel Rosales, por ejemplo, es una barbaridad, es un atraco. A una persona que ha sido elegida democráticamente le quitaron por la vía de una justicia que no es justicia la Alcaldía de Maracaibo. El caso de Didalco Bolívar, el caso de Carlos Ortega, el caso de la Gente del Petróleo, el caso de Patricia Poleo. Tantos exiliados y perseguidos. Ahora, yo sí creo que hay que seguir presionando porque la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) no es que no quiere venir a Venezuela, es que el Gobierno no la deja entrar y entonces eso es un problema que nos compete precisamente a los venezolanos. La gran lucha que tenemos ante la comunidad internacional es demostrar que en el país no hay estado de derecho. Yo le quiero decir a la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, que mande a hacer una encuesta y le pregunte a la gente qué opina del Poder Judicial venezolano.