El juez encargado del proceso contra Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en un tribunal de Nueva York, en Estados Unidos, descartó este jueves 26 de marzo desestimar el caso, tal y como pedían sus abogados.
“No voy a desestimar el caso”, aseveró el magistrado Alvin Hellerstein, de 92 años, en la segunda audiencia contra el líder chavista y la diputada de la Asamblea Nacional (AN), quienes están acusados por la Justicia estadounidense de cargos relacionados con narcotráfico y corrupción.
No obstante, Hellerstein, al que durante la audiencia se le pudo escuchar la voz algo quebrada, aún tiene que confirmar su decisión de manera oficial. También fijará una nueva fecha para otra audiencia.
Maduro entró a la sala del tribunal con una sonrisa y dando los buenos días a su equipo legal. Lucía el pelo canoso y parecía más delgado y serio que en la primera audiencia, celebrada el pasado enero, al igual que su mujer.
Los abogados mencionaron que Flores estaba mal de salud y pendiente del resultado de un ecocardiograma.
“Ella padece una afección de salud relacionada con la válvula mitral que ya ha sido identificada. Necesita urgentemente un electrocardiograma, y lo requiere a la mayor brevedad posible”, afirmó Donnelly.
Al respecto, el juez Hellerstein le dijo al abogado que iniciara el proceso para que Flores se realice el examen y que le informara si tenían algún problema.
El fiscal adjunto de EE. UU., Kyle Wirshba, alegó al juez que el gobierno estadounidense debería poder “utilizar sanciones para influir en la política exterior o la seguridad nacional”.
Wirshba también aseguró que los acusados están “saqueando la riqueza de Venezuela” y que “permitirles acceder a esos fondos socavaría las sanciones” impuestas por EE. UU.
Sin embargo, Hellerstein respondió que, dado que Maduro y Flores están detenidos, “no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional”, y recalcó que “las cosas han cambiado en Venezuela”.
“Ahora (Estados Unidos) hace negocios” con el país, recalcó.
Desde la captura del líder chavistas y su posterior traslado a Nueva York, el gobierno del presidente Donald Trump y de la “presidenta encargada” Delcy Rodríguez han acercado posiciones.
A principios de marzo, ambos países restablecieron formalmente las relaciones diplomáticas entre las dos naciones, rotas desde 2019.
Maduro está acusado de cuatro cargos: tres de conspiración para cometer narcoterrorismo, importar cocaína y poseer ametralladoras y artefactos destructivos; y un cuarto delito de posesión de esas armas.
Flores, por su parte, está acusada de otros cuatro cargos relacionados: dos de conspiración para importar cocaína, uno de conspiración para poseer armas y otro de posesión de armas.
En su primera comparecencia, Maduro se declaró “no culpable” y se definió a sí mismo como un “prisionero de guerra”.
¿Deseas recibir esta y otras noticias en tu celular? Únete a nuestro grupo de Telegram https://t.me/diariolaverdad y WhatsApp https://bit.ly/3kaCQXh. Además, sigue nuestro perfil en Instagram @diariolaverdad y en Facebook y Twitter @laverdadweb.