El pronunciamiento se produjo al término del rezo del Regina Coeli, en la plaza de San Pedro, donde el pontífice centró parte de su mensaje en la tragedia ocurrida en China. “En particular invoco la paz eterna para las víctimas del accidente ocurrido en los días pasados en una mina en el norte de China”, afirmó desde la ventana del Palacio Apostólico.
Durante su discurso, recordó que la Iglesia celebra este domingo la Jornada de Oración por la Iglesia en China y llamó a los fieles a unirse espiritualmente a esa intención. “Unamos nuestra oración a la de los católicos chinos, como signo de nuestro afecto por ellos y de su comunión con la Iglesia universal y con el sucesor de Pedro”, señaló.
León XIV también pidió a la Virgen la gracia de la unidad para los creyentes chinos y fortaleza para mantener su testimonio cristiano, al que describió como “semilla de esperanza y de paz”.
El accidente en Shanxi ocurrió cuando una explosión de gas atrapó a más de 200 trabajadores en la explotación minera, lo que ha dejado además 128 heridos y se considera uno de los siniestros más graves del sector en los últimos años.
Asimismo, extendió su oración a otras regiones afectadas por conflictos, al encomendar a la Virgen a “las comunidades cristianas de Tierra Santa, del Líbano y de todo Oriente Medio, que sufren a causa de la guerra”.
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