Gianlander Jesús Astudillo Sanoja, un joven caraqueño de 20 años de edad radicado en el estado La Guaira desde su infancia, relató este jueves 16 de julio el drama que padece tras la pérdida de diez de sus familiares directos en el colapso de las estructuras residenciales OPP en Caraballeda tras el doble terremoto del 24 de junio.
“Perdí 10 familiares. Perdí a mi abuela, a mi abuelo, a mi papá, mi hermano, mi hermana, mi sobrino, y dos sobrinitas que la sacaron de allí, desde este mismo hueco. Y dos sobrinitas, y dos primitos que sacaron a uno, y falta uno que lo están buscando todavía”, detalló en un video compartido por la periodista Maryorin Méndez.
El chico sobrevivió al desastre inicial y permaneció múltiples días en el sitio para cooperar con las labores de remoción de escombros. Antes vivía con su abuela en la edificación.
Al momento de la catástrofe, él descansaba en su cama y señaló que resultó la única persona a quien le sonó “la alarma” de Android. A pesar de sus esfuerzos solitarios, no logró liberarla a tiempo de la estructura colapsada.
“Mi abuela tenía dos placas encima, una que le tapaba la cabeza y una que le llevaba la rodilla hasta los pies. Mi abuela estaba viva, ella no tenía ni golpes ni nada (…) se quejaba, se quejaba mucho, se quejaba (…) yo me quedé hasta que ella murió, porque no pude hacer nada yo solo”, relató con tristeza.
Sin auxilio inmediato
El joven aseguró que no contó con auxilio inmediato para las labores de rescate. Indicó que su abuelo, quien presentaba una lesión previa por un accidente en motocicleta, también quedó atrapado bajo una columna en el interior de la vivienda.
Dos días después de la tragedia, parientes procedentes de Caracas arribaron a la zona para colaborar en la extracción del cuerpo de la anciana, mientras que el rescate del abuelo demoró una semana completa.
Pese a sus propias lesiones en el hombro y la columna, el joven auxilió a otros ciudadanos atrapados, incluida una prima que sufrió fracturas graves en una pierna debido al fuego que se propagó con rapidez en la azotea del edificio.
En la actualidad, las únicas sobrevivientes de su núcleo directo son su progenitora y su hermana mayor. Tras la tragedia, Astudillo Sanoja asumió el rol principal de sustento económico y emocional.
“Ahora, ayudar a mi mamá, que es la única que me queda. Y con la que ya está, porque ahora soy el hombre de la casa. Y tengo que tener toda la responsabilidad toda yo. Pues ya mi mamá tiene su edad, pues, y tengo que ayudar ahora. Y está con ella, pues, porque perdió todo”, expresó al referirse a su nuevo rol familiar.
Gianlander permanece en el área en condición de riesgo y su prioridad inmediata se centra en localizar a un primo menor de edad que aún continúa desaparecido bajo las ruinas, así como a cinco miembros de otra familia vecina con la que guardaba un estrecho vínculo desde hace 19 años.
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