“No sé cómo, pero los voy a sacar”: la promesa de un joven al rescatar a su familia en La Guaira

Tras permanecer casi 18 horas atrapados bajo los escombros de la residencia Coral Beach en Caraballeda, un matrimonio y su hija fueron rescatados por su otro hijo, quien viajó desde Caracas para sacarlos con vida

Foto: Captura de pantalla

Sumidos en una oscuridad absoluta y bajo los escombros de la residencia Coral Beach, en la parroquia Caraballeda, ubicada en La Guaira, Jessica Parmigiani, su esposo Mauro Vecchiola y su hija de 12 años contaron las horas tras el doble terremoto que destruyó su hogar el pasado 24 de junio de 2026.

Atrapados en posición invertida y con la incertidumbre de no saber si alguien acudiría en su auxilio, la familia italo-venezolana llegó a despedirse en varias ocasiones. Sin embargo, la llegada de su otro hijo, Fabrizio Vecchiola, desde Caracas cambió el rumbo de la tragedia.

Al ver la estructura colapsada, el joven gritó con fuerza hasta escuchar la respuesta de su padre, momento en el que pronunció una promesa: “No sé cómo, pero les prometo que los voy a sacar”.

El colapso de la estructura de la estructura dejó a los tres integrantes del núcleo familiar aprisionados en el edificio colapsado. “Sentí que la niña se me estaba desangrando encima, porque la niña quedó arriba, él (su esposo) quedó en el medio y yo quedé más abajo”, relató Jessica Parmigiani en un video difundido en redes sociales este martes 28 de julio por la cuenta Toda Italia.

Y añadió: “Estaba agonizando. Sí, pensé en un momento en querer morir, pero en ese momento en buscar opciones de morir en ese momento sin que ellos se dieran cuenta”, recordó la madre, quien ya a los 12 años había sobrevivido al deslave de 1999 en Cerro Grande, Tanaguarena.

A lo largo de casi 18 horas de encierro, el auxilio de terceros se vio imposibilitado debido a la magnitud de la emergencia general.

“Mucha gente que pasaba por al lado nos decía: ‘ya venimos’. Pero en realidad nadie venía porque se comprende. Todo el mundo estaba buscando a sus familiares”, explicaron los afectados.

Durante ese lapso, los miembros de la familia se expresaron afecto y resignación frente a la posibilidad del fin. “Nos despedimos varias veces. Yo le decía: ‘hija, te amo. Mi amor, te amo. Gracias por haber compartido en mi vida’. Mi hija se despedía. Me decía: ‘gracias, papá. Eres el mejor papá del mundo’. Mi esposa me decía: ‘eres el mejor esposo del mundo’”, expresó Mauro Vecchiola.

La promesa cumplida

El panorama cambió cerca de la medianoche, cuando Fabrizio llegó al sitio desde Caracas.

Tras un intercambio de gritos en medio de las ruinas, logró ubicar la posición exacta de sus allegados. Sin embargo, las labores de extracción enfrentaron réplicas sísmicas que complicaron los trabajos.

“Cuando yo me pongo a sacar, a sacar, tiembla. En ese momento que tiembla, los rescatistas se van”, declaró el joven, quien asumió directamente las tareas junto a otros colaboradores durante casi cuatro horas continuas.

La primera en ser extraída de la estructura fue la niña de 12 años. “Mi hermana fue la que primero salió. Me sorprendió y le digo: ‘ok, mira hermanita’. La agarro de la cabeza y ella me dice en ese momento: ‘te amo hermano, me salvaste’”.

Posteriormente, la labor continuó con el rescate de su madre, quien presentaba signos severos de asfixia, y finalmente su padre.

Tras superar la emergencia y sufrir la pérdida total de sus bienes materiales, la familia Vecchiola Parmigiani ofreció una reflexión a todos los usuarios de redes sociales.

“Quédense mucho, ámense mucho. Díganse todo, no dejen nada para mañana. Perdónense, ámense. No se den más la vida por cosas que no valen la pena. Tenemos más que lo que teníamos antes. Tenemos a nuestra familia completa y eso no tiene precio para nosotros”, concluyeron.

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