Invidente recuerda 25 años después cómo su perra guía Roselle lo salvó el 11S

El animal bajó 78 pisos y salvó a su dueño ciego antes del derrumbe de la Torre Norte del World Trade Center, en el bajo Manhattan, en Nueva York, en EE. UU. “No estaría vivo hoy si no fuera por ella”, aseveró. La perra murió en junio de 2011, a los 14 años

Foto: Agencias

Para Michael Hingson, los 25 años de los atentados a las Torres Gemelas del World Trade Center, en el bajo Manhattan, en Nueva York, en Estados Unidos, también representa el recuerdo de Roselle, su perra guía que lo acompañó y lo salvó el 11 de septiembre de 2001: No estaría vivo hoy si no fuera por ella”.

Hingson, de 76 años, ciego de nacimiento, trabajaba como gerente regional de ventas de una empresa de almacenamiento informático en la Torre Norte.

Esa mañana preparaba un seminario junto a su compañero David Frank cuando un avión secuestrado por Al Qaeda impactó contra los pisos superiores del rascacielos.

Hingson y Frank decidieron evacuar. La labradora amarilla, que hasta ese momento dormía debajo del escritorio, quedó al frente de la salida. Hingson tomó la baranda y comenzó a bajar las escaleras junto a ella.

Roselle avanzó entre los obstáculos y mantuvo a Hingson orientado durante el descenso. Para el hombre, la relación entre ambos era más compleja que una simple obediencia. “Los perros no lideran, guían”, explicó.

Finalmente, el grupo llegó al hall. Un agente del FBI los condujo hacia el exterior. Poco después, la Torre Sur se derrumbó y una enorme nube de polvo cubrió la zona. Roselle frenó y llevó a Hingson hacia una estación de subterráneo, donde ambos encontraron refugio. Diez minutos después, la Torre Norte también cayó.

La historia de la labradora trascendió aquel día. Según informó People, Roselle y Hingson participaron en entrevistas y recorrieron EE. UU. para ofrecer charlas sobre confianza, trabajo en equipo, perros guía y ceguera.

La perra recibió un reconocimiento en 2002 y murió en junio de 2011, a los 14 años, a causa de una enfermedad autoinmune. Su dueño la recordó por mucho más que aquella evacuación.

“Era una perra increíble que me enseñó mucho sobre paciencia y amor incondicional”, afirmó Hingson.

Para él, la lección más importante que dejó aquella mañana fue la fuerza de la cooperación. “Trabajar juntos es lo más poderoso que podemos hacer”, sostuvo.

Fuente: Clarín

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