El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y Delcy Rodríguez sellaron la noche de este martes 22 de septiembre su alianza con una reunión inédita en Nueva York, menos de un año después de la captura de Nicolás Maduro.
El mandatario republicano recibió a la “presidenta encargada” en el lujoso hotel Lotte Palace, durante una recepción con mandatarios extranjeros con motivo de la Semana de Alto Nivel de la ONU, en una cita impensable pocos meses atrás, cuando Washington y Caracas mantenían rotas sus relaciones diplomáticas.
Aunque la reunión fue privada y sin acceso a la prensa, a diferencia de otros encuentros del presidente estadounidense con líderes internacionales, ambos gobiernos divulgaron fotografías de los dos juntos, sonrientes, una imagen que escenifica el nuevo entendimiento que Washington describe como un “tutelaje” sobre Venezuela.
“Sostuvimos una histórica reunión con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, con quien conversamos sobre el fortalecimiento de la relación bilateral”, escribió la funcionaria chavista en redes sociales.
Quien fue vicepresidenta de Maduro antes de asumir el poder y aliarse con la Casa Blanca, lo que le ha permitido sortear sanciones y procesos judiciales en su contra, intervendrá este miércoles 23 ante la Asamblea General de la ONU en medio de protestas de migrantes venezolanos y mientras busca reforzar su legitimidad con el decidido respaldo de EE. UU.
La reunión con Trump se produjo poco después del controvertido acuerdo por el que Venezuela cedió a EE. UU. parte de sus reservas petroleras y a escasos kilómetros de la prisión neoyorquina donde Maduro permanece recluido, acusado de narcotráfico.
En el encuentro participaron también el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, y el subjefe de gabinete Stephen Miller.
Se trata de la primera reunión entre un presidente estadounidense y un gobernante venezolano en más de 11 años, desde el breve encuentro que mantuvieron Barack Obama y Maduro durante la Cumbre de las Américas de 2015, celebrada en Panamá.
Una alianza con petróleo de fondo
Donald Trump suele presentar como un “éxito” la operación del 3 de enero en la que fuerzas estadounidenses capturaron a Maduro en Caracas, así como los beneficios que, asegura, ha reportado para EE. UU. en materia energética.
Durante su intervención de este martes 22 ante la Asamblea General de la ONU, el republicano puso como ejemplo la operación en el país para advertir a los gobiernos latinoamericanos de que EE. UU. no dudará en emplear su “poderío militar” para defender sus intereses en la región.
Desde el público, Rodríguez tuvo que escuchar cómo Trump calificaba a Maduro de “dictador y criminal” y reivindicaba que a EE. UU. le corresponde “el botín” tras su ataque a Venezuela, en referencia al petróleo.
El reciente acuerdo petrolero, que permitiría a EE. UU. acceder a una quinta parte de las reservas de crudo venezolanas, ha despertado fuertes recelos entre sectores que acusan a la Administración de Trump de estar solo interesada en el crudo y de no buscar activamente la democratización del país.
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