El nuevo presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció este viernes durante su primer discurso ante las Fuerzas Militares un cambio en la política de seguridad del país y aseguró que durante su Gobierno no habrá más espacio para negociar con grupos armados ilegales.
“La opción del diálogo está completamente agotada”, afirmó el mandatario, quien prometió recuperar “el orden, la autoridad y la libertad” y advirtió a las organizaciones criminales que deberán someterse a la ley o enfrentar la fuerza del Estado.
Como parte de su estrategia contra el narcotráfico, anunció el regreso de las fumigaciones de cultivos ilícitos. Defendió el uso de herbicidas y aseguró que estos no representarán riesgos para la salud humana ni para el medio ambiente.
También planteó la construcción de “megacárceles” para recluir a las personas que considere una mayor amenaza para la seguridad de los colombianos.
En materia económica, adelantó un plan basado en la austeridad, la atracción de inversiones y el aprovechamiento de los recursos naturales. Su objetivo, dijo, es recuperar la confianza de los inversionistas y convertir nuevamente a Colombia en un destino “seguro y rentable”.
De la Espriella asumió la Presidencia este viernes en Cali, en una ceremonia que rompió con el protocolo tradicional de las investiduras colombianas.
En lugar del Capitolio Nacional de Bogotá, la toma de posesión se celebró en la Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, una decisión que De la Espriella había presentado como una forma de descentralizar el Gobierno. Tras jurar cumplir la Constitución y las leyes, el presidente del Senado, Honorio Henríquez, le impuso la banda presidencial.
La ceremonia se extendió durante unas cuatro horas y media y contó con la presencia de invitados internacionales, entre ellos el rey Felipe VI de España y varios mandatarios latinoamericanos.
Uno de los momentos más inusuales de la jornada fue la participación de representantes de distintas confesiones religiosas. El programa incluyó un acto denominado “invocación y alabanza”, que comenzó con la interpretación de Hallelujah, de Leonard Cohen, mientras un reflector iluminaba una imagen de la Virgen de Fátima.
Posteriormente participaron el rabino David Michaan, el pastor evangélico Eduardo Cañas Estrada y el presidente de la Conferencia Episcopal Colombiana, monseñor Francisco Múnera.
Mientras continuaban estas intervenciones en el recinto de la Universidad Santiago de Cali, De la Espriella se trasladó al Cantón Militar Pichincha para dirigirse por primera vez como presidente a integrantes de las Fuerzas Militares.
Antes de ingresar a la ceremonia, había declarado ante los periodistas que esperaba iniciar una nueva etapa para el país. “Hoy es un gran día para la democracia, Colombia se salvó y vamos a construir entre todos la ‘Patria Milagro’”, afirmó junto a su esposa, Ana Lucía Pineda, y sus cuatro hijos.
La jornada transcurrió sin ataques de grupos armados, una situación que contrastó con anteriores cambios de Gobierno, cuando guerrillas y organizaciones criminales suelen incrementar sus acciones para demostrar capacidad de fuerza.
En Cali, mientras se desarrollaba la investidura, cientos de opositores se concentraron en Puerto Resistencia, uno de los principales escenarios de las protestas de 2021, en una manifestación que se desarrolló de manera pacífica.
Al finalizar los actos de investidura, De la Espriella oficializó el nombramiento de sus 18 ministros. El nuevo gabinete tendrá este sábado su primera reunión de trabajo, en la que comenzará a definir las acciones de Gobierno bajo el programa denominado “Patria Milagro”.
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