El director de una escuela salvó la vida de 900 alumnos de la inundación en Nepal tras evacuarlos rápidamente tan solo 10 minutos antes de que llegaran las aguas y dejaran el edificio sepultado bajo el lodo y los escombros.
Rajendra Dawadi contó a la BBC que había recibido cuatro llamadas a las 9.10 de la mañana (hora local) del pasado miércoles 26 de agosto alertando sobre el desastre, que dejó un saldo de al menos 903 muertos y 2.426 desaparecidos.
Decidió evacuar de forma inmediata, para lo que le pidió a los niños que corrieran a un lugar más elevado. Además, ordenó que los autobuses llenos de estudiantes dieran la vuelta para huir de la zona.
“Si no hubiéramos tomado una decisión rápida, si hubiéramos tardado 10 minutos más, ninguno de nosotros, incluidos los alumnos y yo, podría hablar con ustedes hoy”, afirmó Dawadi.
El director afirmó que unos mejores sistemas de alerta, que incluyan sirenas y avisos de evacuación, podrían haber ayudado a los residentes a reaccionar con mayor rapidez.
Pero él cree que su decisión de actuar de inmediato evitó una catástrofe. “Si hubiera decidido cerrar la escuela después de la clase, no quedaría nada, solo la campana, sonando a las 9.30”.
“Ni un minuto que perder”
Las advertencias provinieron de cuatro personas diferentes en cuestión de minutos y le ayudaron a evaluar el peligro inminente.
“Un padre vino y me dijo: ‘Se avecina una gran inundación, vengo a buscar a mi hija, me la llevaré'”.
“Los padres no se apresuran sin una razón de peso, así que estaba claro que no debía perder ni un segundo en evacuar a los niños”, señaló. “Decidí que no debía demorarme más. Incluso si no iba a haber inundaciones, solo se trataba de un día de clases”.
Y agregó: “Me siento orgulloso de que hayamos salvado tantas vidas”.
Dawadi dijo que las aguas llegaron tan rápido que un albergue situado a unos 100 metros del río quedó sumergido de inmediato.
La alumna Yunisha Amatya, de 16 años, contó que se apresuró a ponerse a salvo con sus amigas justo antes de que llegara la inundación. “Mis amigos y yo sobrevivimos por apenas 10 segundos”, contó a la BBC.
“Justo antes de que llegara la inundación, estábamos en clase estudiando. Los profesores se habían reunido en un mismo lugar y al principio no tenían ni idea de lo que había pasado. Cinco minutos después, los profesores vinieron, nos informaron de la inundación y nos pidieron que nos fuéramos a casa”, añadió.
Yunisha relató que un estudiante se desmayó al enterarse del desastre, pero muchos inicialmente subestimaron el peligro y esperaron a sus compañeros que estaban en clase de matemáticas.
Yunisha y sus amigas treparon a toda prisa por una ruta de escape que había detrás de la escuela.
“No podía ir rápido, y mis amigos me ayudaron a subir la cuesta. Hicimos todo lo posible por mantenernos en las zonas más seguras. Escapamos por una estrecha escalera en la parte trasera de la escuela. En un instante, el bazar desapareció ante mis ojos”, dijo, refiriéndose al mercado local que rodeaba la escuela.
“Si mis zapatos no hubieran tenido buen agarre, me habría caído. Los estudiantes y otras personas se empujaban para llegar a la zona más segura mientras escapaban. Al parecer, quienes optaban por escapar por otra ruta podían ser arrastrados por la corriente”, indicó la adolescente.
Búsqueda desesperada
Al principio, los estudiantes y profesores se desplazaron unos cientos de metros cuesta arriba para ponerse a salvo antes de dirigirse a un pueblo vecino.
Debido a que las carreteras estaban cortadas y el transporte interrumpido, muchos permanecieron aislados durante dos noches antes de que llegaran los equipos de rescate.
El director y Yunisha, que viven al otro lado del río, frente a la escuela, fueron finalmente trasladados en helicóptero de vuelta a su pueblo.
Tras las inundaciones, los padres intentaban desesperadamente ponerse en contacto con sus hijos y familiares.
La madre de Yunisha, Sabina Kumari Shrestha, dice que intentó repetidamente llamar tanto a su hija como a su marido, pero no pudo contactar a ninguno de los dos.
Su esposo, Yubaraj Amatya, se dirigió inmediatamente hacia la escuela. “Poco después de que se difundiera la noticia de las inundaciones, intenté llamar a mi hija, pero no pude contactarla y me asusté”, dijo.
“En cuestión de minutos corrí hacia la escuela y Trishuli Bazar estaba completamente inundado. Pensé que mi hija había muerto. Estaba horrorizado, paré mi moto. Había mucha inundación, pero no podía ni pensar en volver sin ella”.
Durante casi una hora, ese padre no supo si ella seguía viva y la llamó repetidamente sin éxito. Hasta que Yunisha contestó.
“Finalmente, mi hija recibió mi llamada y no pude contenerme, rompí a llorar… dos familiares que estaban conmigo también lloraron y me abrazaron”, recordó.
Yunisha se ve con los ojos llorosos al recordar aquel momento: “Después de llegar a la cima de la colina, recibí una llamada de mi padre. Estaba llorando y yo no pude pronunciar palabra”.
De vuelta en casa, su familia la esperaba con ansias.
“Ni siquiera mi hija menor pudo dormir. Pero me sentí tan bien al verla después de tres días (el viernes), estoy muy feliz y aliviada”, aseguró su madre.
Yunisha está pensando en cómo seguirá su vida. “Ahora me preocupa mi futuro académico”, dijo.
“Si tuviera que cambiar de escuela, echaría de menos a mis viejas amistades y me costaría hacer nuevas. Me entristece mi futuro académico”, reflexionó.
Fuente: BBC
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Photojournalist Salim Alsabbagh documents the human cost of Nepal’s devastating floods.
643 lives saved in just minutes.
As floodwaters surged toward Tribhuvan Trishuli Secondary School, Principal Rajendra Dawadi acted instantly. He rang the school bell, ordered an uphill… pic.twitter.com/qKjip3gxOm
— Whats In The News (@_whatsinthenews) August 31, 2026
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