Justin Bieber se convirtió en el gran protagonista de la segunda jornada del Festival de Coachella al regresar a los escenarios de gran formato con un espectáculo multitudinario, cargado de nostalgia e invitados sorpresa en el Empire Polo Club de California.
El cantante canadiense, que no encabezaba un show de estas dimensiones desde su Justice World Tour en 2022, ofreció una presentación que combinó sus producciones más recientes con un repaso a los inicios de su carrera. Desde un escenario minimalista y vistiendo una sudadera rosa, abrió su actuación con “All I Can Take”, dando paso a una primera parte centrada en sus álbumes “SWAG” y “SWAG II”.
Uno de los momentos más comentados de la noche llegó cuando Bieber integró una dinámica interactiva con el público a través de una computadora, conectada a la transmisión en YouTube, que permitió a los asistentes solicitar canciones en tiempo real.
En ese formato casi de karaoke colectivo, el artista revisitó éxitos como “Baby” y “Favorite Girl”, además de rescatar el video casero de su versión de “With You”, el cover de Chris Brown que publicó a los 13 años y que impulsó su salto a la fama.
El cierre de su presentación elevó aún más el nivel del espectáculo con la aparición de invitados como Dijon, Tems, Wizkid y Mk.gee, que se sumaron a una actuación que terminó de consolidarse como uno de los momentos centrales del festival.
La expectativa por su regreso se sintió desde horas antes, cuando sus seguidores, conocidos como “Beliebers”, comenzaron a ocupar el recinto durante las actuaciones previas, especialmente mientras se desarrollaba el show de The Strokes, que actuó justo antes del artista canadiense en el cartel del día.
Durante su presentación, la banda estadounidense de rock independiente incluso hizo comentarios irónicos sobre su posición en la programación. “Quiero darles las gracias por haber cumplido nuestro sueño de toda la vida de ser teloneros de Justin Bieber”, bromeó el bajista Nikolai Fraiture.
En paralelo, el festival tuvo otras actuaciones en distintos escenarios. La colaboración entre Nine Inch Nails y el productor Alexander Ridha bajo el proyecto Nine Inch Noize ofreció una propuesta intensa con sonidos industriales, visuales en rojo, blanco y negro y una puesta en escena caótica.
Entre los artistas emergentes, Sombr llamó la atención con una estética de rock clásico y una presentación en la que interpretó temas como “Homewrecker”, además de invitar al escenario a Billy Corgan para interpretar “1979”.
La presencia latina también tuvo protagonismo. El español Rusowsky destacó en el escenario Sonora con un show íntimo y estilizado, mientras que la agrupación colombiana Morat celebró su debut en Coachella como un paso importante para el pop rock en español. “Debutar en Coachella es uno de esos momentos que siempre imaginamos”, expresó el bajista Simón Vargas Morales.
Desde Brasil, Luísa Sonza ofreció una actuación enérgica que incluyó la participación de la argentina Emilia Mernes, con quien interpretó el tema “Bunda”.
La noche no estuvo exenta de complicaciones técnicas derivadas de los fuertes vientos en el Valle de Coachella, que ya habían provocado la cancelación del espectáculo del DJ Anyma el viernes y retrasos en varias presentaciones, entre ellas la del artista David Byrne.
El festival continuará este domingo con el cierre del primer fin de semana, donde Karol G será la cabeza de cartel, convirtiéndose en la primera artista latina en liderar el evento, acompañada de figuras como Iggy Pop y el dúo español Mëstiza.
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