Marabinos en el 497 aniversario de la ciudad: “¡Somos la pepa ‘er queso!”

En un recorrido por el casco central con motivo del aniversario 497 de la ciudad, los transeúntes compartieron las frases y palabras que definen el dialecto zuliano

Foto: José Nava

Maracaibo se ha caracterizado históricamente por su particular dialecto: un voseo distintivo y una expresividad única que marcan la conversación diaria.

En el marco del aniversario 497 de la capital zuliana, el Diario La Verdad recorrió las calles del centro para preguntarle a los transeúntes cuál es esa frase o palabra que define a los marabinos.

Entre risas, nostalgias y el bullicio propio del casco central, las respuestas no se hicieron esperar. Al consultar por esas expresiones que no faltan en la cotidianidad, más de uno soltó sin dudarlo un enfático: “¡Somos la pepa ‘er queso!”, y dejó claro que el orgullo zuliano sigue intacto en el hablar diario.

En el recorrido también salieron a relucir términos añejos como “lavativa”, empleado históricamente para señalar un contratiempo; “cirullo”, para referirse a alguien torpe; o “rebullicio”, para describir un alboroto callejero; palabras que, aunque hoy se escuchan más en las generaciones mayores, forman parte del rescate de la memoria lingüística de la “tierra del sol amada”.

Sin embargo, las expresiones que dominan la actualidad nacen de forma automática. Al abordarlos, los marabinos corearon clásicos infaltables para canalizar el asombro o el calor: el infaltable “¡qué molleja!”, con sus variantes “¡qué molleja prima!” o “¡qué molleja de calor!” y el popular ¡vergación!

Frases de afecto como “vení pa’ acá, mijo”, exclamaciones de sorpresa como “¡mi aalmaaa!” o el uso directo de un “al carajo” para zanjar cualquier asunto, también demostraron que la espontaneidad sigue siendo el verdadero motor de la idiosincrasia marabina.

Origen del voseo

La presencia del voseo en la región tiene un origen histórico que se remonta a la época colonial, cuando la provincia del Zulia permaneció relativamente aislada del resto de Venezuela y mantuvo contacto comercial directo con España y el Virreinato de la Nueva Granada.

Este aislamiento geográfico permitió la conservación de las formas verbales clásicas del español del siglo XVI, caracterizadas por el uso del “vos” y la conjugación en segunda persona del plural (“vos queréis”, “vos sabéis”), a diferencia de la mayor parte del país donde predominó el tuteo debido a los cambios lingüísticos impulsados desde la capital.

A lo largo de los años, la identidad lingüística de “la tierra del sol amada” ha nutrido su vocabulario de diversas fuentes culturales y migratorias que dieron paso a modismos únicos.

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