Noruega despide al rey Harald y da la bienvenida al nuevo monarca Haakon VIII

Hasta 53.000 personas se habían congregado a lo largo del recorrido del cortejo fúnebre, mientras que en el centro de la ciudad había unas 181.000 y en la zona periférica, 224.000, según cifras de la Policía

Foto: EFE

Noruega dio este miércoles 9 de septiembre el último adiós al rey Harald V, fallecido el 28 de agosto a los 89 años, y dio la bienvenida al nuevo monarca Haakon VIII, arropado en este día no sólo por las principales monarquías, sino también por decenas de miles de personas que siguieron tanto el cortejo fúnebre como el funeral de Estado y la posterior salida al balcón de la familia real.

Los más madrugadores se apostaron ya a partir de las 6.00 de la mañana (hora local) a lo largo del recorrido de algo más de un kilómetro, protegido por unos 1.900 militares y decorado con banderas de Noruega a media asta, que tuvo el féretro desde el Palacio Real hasta la Catedral de Oslo, donde a la 1.00 de la tarde comenzó el funeral.

“Todos querían mucho al rey”, explicó a EFE Anna, que siguió el funeral junto a sus amigas a través de las pantallas instaladas cerca de la catedral y que, terminada la ceremonia, caminó hasta el Palacio, para no perderse la salida al balcón de la familia real.

Bruno, un brasileño de São Paulo que se encuentra de visita en Oslo, aseguró a EFE que, aunque no sabe noruego, el funeral le pareció “muy bonito y conmovedor”. “Creo que hay cosas para las que no necesitas entender el idioma”, afirmó.

Realeza europea y extranjera

En la procesión fúnebre, que comenzó al mediodía, marchaban detrás del féretro el rey Haakon VIII; la princesa heredera Ingrid Alexandra; su hermano, el príncipe Sverre Magnus; y la princesa Marta Luisa, hermana mayor del nuevo monarca, mientras que la reina Mette-Marit, convaleciente todavía por su reciente trasplante de pulmón, y la viuda de Harald, la reina Sonia, cubrieron el recorrido en coche.

También participaron en el cortejo los miembros de otras casas reales europeas y extranjeras, entre ellos Felipe VI -uno de los padrinos de la princesa heredera noruega- y Letizia de España, y varios jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

Según la Policía, hasta 53.000 personas se habían congregado a lo largo del recorrido en esta jornada, que comenzó soleada, para ver el paso del cortejo fúnebre, mientras que en el centro de la ciudad había unas 181.000 y en la zona periférica, 224.000.

Discursos, oraciones y flores para Harald

Durante el funeral en la catedral, que acogió a 850 invitados, el presidente del Parlamento, Masud Gharahkhani, y el primer ministro, Jonas Gahr Støre, pronunciaron discursos en memoria del fallecido rey, mientras que la princesa heredera de Suecia, Victoria, ahijada de Harald, leyó una oración de San Francisco de Asís.

Entre las coronas de flores destacaba la palabra “gracias” dedicada a Harald por el rey Haakon VIII, Mete-Marit, sus dos hijos en común y Marius Borg Høiby, el hijo de soltera de la reina, que se halla en arresto domiciliario mientras se resuelve un recurso a su condena a cuatro años de prisión por dos violaciones y otros delitos.

Durante la ceremonia, el rey tenía los ojos vidriosos y la princesa heredera tuvo que secarse las lágrimas con un pañuelo, mientras que la reina Sonia se levantó y depositó una rosa roja sobre el féretro de su difunto marido, se llevó la mano al corazón, retrocedió unos pasos y se inclinó ante el que fue su gran amor durante casi 70 años.

Tras el funeral, el féretro de Harald fue trasladado al castillo de Akershus en una procesión en la que Haakon VIII estuvo arropado por el rey de Suecia, Carlos XVI Gustavo, y el de Dinamarca, Federico X.

En el Mausoleo Real de esta fortaleza del siglo XIV, el difunto monarca recibió sepultura en una ceremonia privada en la que participaron autoridades noruegas y extranjeras, así como representantes de monarquías, como los reyes de España.

Fin del luto e inicio simbólico del nuevo reinado

El silencio y la emoción marcaron durante todo el día las calles de Oslo, donde al final de la tarde miles de personas acudieron al Palacio Real para saludar al nuevo rey.

A las 4.50 de la tarde, los nuevos reyes, la reina Sonia, la princesa heredera y su hermano salieron al balcón para saludar a la multitud congregada en la explanada frente al palacio que una media hora antes, cuando fueron retiradas las vallas de seguridad, corría hacia el edificio para asegurarse un buen sitio.

La familia real, visiblemente conmovida, no podía más que sonreír al ver que no cesaban los aplausos y vítores tras una larga jornada en la que Noruega transitó entre dos emociones: la tristeza por despedir a un rey muy querido y la expectación ante el comienzo de un nuevo reinado.

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