El presidente de Colombia, Gustavo Petro, vive este jueves 6 de agosto el último día de un mandato de cuatro años durante los cuales cambió radicalmente la forma de gobernar y se despide con la promesa de regresar en el papel en el que quizás se siente más cómodo, el de líder de la oposición.
El mandatario dejará el poder este viernes 7, cuando asuma el ultraderechista Abelardo de la Espriella, poniendo fin así a cuatro años en los que impulsó un ambicioso programa de reformas sociales, la política de “paz total”, una activa agenda internacional y un discurso centrado en la justicia social y la transición energética.
Petro, de 66 años, se despidió este miércoles 5 del personal que trabaja en la Casa de Nariño y se tomó una última foto con algunos de sus ministros y colaboradores más cercanos, publicada en sus redes sociales por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
“El primer gobierno de izquierda de Colombia deja un capítulo que marcará la historia política del país”, señaló en el mensaje que acompaña la foto el director de la UNGRD, Javier Pava.
La Presidencia no divulgó este jueves 6 agenda del mandatario y fuentes del gobierno dijeron a EFE que, en su último día, Petro no tendrá actividad pública pues “ayer se despidió de todos”.
Pros y contras
Para el politólogo Gabriel Clavijo, investigador de la Universidad Militar Nueva Granada, Petro rompió una tradición política de más de dos siglos al convertirse en el primer presidente de izquierda de la historia republicana del país.
“Por primera vez durante 200 años de vida republicana se rompió la línea ininterrumpida de gobiernos de centroderecha y de derecha. Eso es un bálsamo para la democracia colombiana”, afirmó a EFE el analista, quien también destacó el mayor protagonismo dado a comunidades históricamente marginadas, las políticas ambientales y el fortalecimiento de los derechos laborales.
No obstante, Clavijo considera que la política de “paz total” terminó siendo el principal fracaso del Gobierno al intentar negociar simultáneamente con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), disidencias de las Farc y organizaciones criminales, una estrategia que, en su opinión, desbordó la capacidad del Estado.
También señaló las dificultades para sacar adelante reformas como la de la salud y los escándalos de corrupción que afectaron la credibilidad del Ejecutivo.
La política exterior fue otro de los sellos del gobierno que termina en Colombia, con un Petro que registra en su historial 65 viajes internacionales a 32 países en los que permaneció fuera de Colombia durante 259 días, casi nueve meses.
Ese recuento lo convierte en el presidente que más tiempo pasó en el exterior desde Andrés Pastrana (1998-2002), que estuvo fuera 243 días en 57 viajes, según el portal La Silla Vacía.
El papel de opositor
Antes de llegar a la Presidencia, Petro forjó su carrera durante más de tres décadas desde la oposición, primero como congresista, luego como alcalde de Bogotá y, finalmente, como jefe de la oposición al gobierno del presidente Iván Duque (2018-2022).
Desde esos escenarios hizo de la denuncia contra las élites políticas, la desigualdad y la corrupción, ejes de su discurso, hasta convertirse en el primer gobernante de izquierda del país.
Cuatro años después, el mandatario saliente anticipa un retorno a ese terreno porque con De la Espriella en la Presidencia, Petro asegura que volverá a ejercer la oposición para defender el legado de su Gobierno y confrontar las políticas de la nueva Administración, retomando el rol desde el que construyó buena parte de su capital político.
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