Se cumplen 42 años de la exaltación al Salón de la Fama de Luis Aparicio

Cooperstown alojó al pelotero zuliano en 1984 con 84,62 % de los votos en su sexto año de elegibilidad

Foto: Agencias

Cuarenta y dos años se están celebrando este miércoles 12 de agosto de uno de los acontecimientos más importantes de la historia del beisbol venezolano y el deporte nacional en general: la exaltación al Salón de la Fama de las Grandes Ligas de Luis Aparicio.

El domingo 12 de agosto de 1984, 28 después de su estreno con los Medias Blancas de Chicago, el campocorto zuliano quedó inmortalizado en el recinto de Cooperstown, Nueva York, por haber reunido suficientes credenciales a lo largo de su carrera con los patiblancos en dos etapas (1956-62/1968-70), Orioles de Baltimore (1963-67) y los Medias Rojas de Boston (1971-73).

En enero de 1984 en su sexto año de elegibilidad en el formulario de votación de la Asociación de Cronistas de Beisbol de Estados Unidos (BBWAA, por sus siglas en inglés), superó el 75 % mínimo de las preferencias de los electores, al encabezar la votación con 84,62 % de los sufragios (su nombre apareció en 341 de 403 papeletas).

En esa oportunidad también fueron aceptados Harmon Killebrew (83.1 %) y Don Drysdale (78.4 %), en tanto que por el Comité de Veteranos resultaron favorecidos Rick Ferrell y Pee Weee Reese.

Nacido hace 92 años, el 24 de abril de 1934, en Maracaibo, Aparicio se hizo profesional en 1953 poco después de representar a Venezuela en una Serie Mundial Amateur que se disputó en el entonces moderno parque de la Ciudad Universitaria de Caracas.

Debutó en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional con el club Gavilanes de Maracaibo en el torneo rotatorio 1953-54 y a principios marzo de 1954 viajó a Estados Unidos para jugar su primera campaña en el sistema de sucursales de los ChiSox.

Dos años después, el 17 de abril de 1956 se estrenó en MLB con los patiblancos, para iniciar su legendaria trayectoria de 18 años. En su primera temporada ganó el trofeo Novato del Año de la Liga Americana y consiguió el primero de nueve lideratos consecutivos como el mejor estafador de bases del joven circuito.

En 1959 asistió por primera vez a la Serie Mundial y en 1966 repitió en el clásico, como campeón con Batimore. A la edad de 40 años, en septiembre de 1973 jugó su último encuentro como bigleaguer con Boston.

Para entonces era líder entre los shortstops en juegos (2581), dobles plays (1553) y asistencias (8016), mientras que con el bate ligó 2677 hits, dejó average vitalicio de .262, estafó 506 bases y ganó nueve Guantes de Oro.

Fuente: Líder en Deportes

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