El 17 de abril de 1956, Luis Ernesto Aparicio Montiel se convirtió en el sexto pelotero venezolano en debutar en las mayores, en el viejo Comiskey Park, jugando para los Medias Blancas de Chicago contra los Indios de Cleveland, partido que terminó 2-1 para los locales.
Nacido en Maracaibo el 29 de abril de 1934, Aparicio se hizo profesional a los 19 años, luego de representar a nuestro país en una Serie Mundial Amateur en 1953, al reemplazar a su padre del mismo nombre como campocorto del equipo Gavilanes, en un encuentro contra Pastora, el 18 de noviembre de ese año.
Antes de finalizar la temporada de estreno en Venezuela firmó también su primer contrato profesional para jugar en Estados Unidos. Entonces fue reclutado por la organización Medias Blancas de Chicago.
Apenas pasó dos años en el sistema de granjas de la organización patiblanca con los clubes Waterloo, en la Illinois-Indiana-Iowa League de categoría B y Memphis, de la Southern Association, de categoría AA.
En 1956, con 22 años, Aparicio reemplazó al también venezolano Alfonso “Chico” Carrasquel en la posición de campocorto de los Medias Blancas y produjo enorme impacto entre los seguidores del club de Chicago al erigirse como el novato más sobresaliente de la Liga Americana, en el inicio de su brillante carrera.
Aparicio está considerado como uno de los mejores torpederos de todos los tiempos en las Grandes Ligas y en Venezuela.
El zuliano creció admirando a Alfonso “Chico” Carrasquel y apenas tres años después de firmar con los Medias Blancas, tomó su lugar como campocorto regular del equipo.
A finales de 1953, tras su sonado estreno como profesional con el club Gavilanes de Maracaibo en la temporada 1953-54 de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (Lvbp), Aparicio fue reclutado por los Medias Blancas por recomendación de Luman Harris, coach de los Leones del Caracas, y el propio Carrasquel, quien era el torpedero estelar del club de Chicago desde 1950.
Poco tiempo le tomó a Aparicio desarrollar el talento para lograr el ascenso. El 25 de octubre de 1955 los Medias Blancas envían a “Carrasquelito” junto al jardinero Jim Busby a los Indios de Cleveland, a cambio del outfielder Larry Doby.
Así queda la vía despejada para que Aparicio inicie la exitosa carrera del único venezolano que forma parte del Salón de la Fama de Cooperstown, Nueva York.
Seis meses después de ser cambiado a Cleveland, Carrasquel regresa a Chicago en calidad de torpedero de los Indios y en el primer encuentro de la campaña de 1956 es testigo de excepción en el grado de “bigleaguer” de Aparicio.
El primer Novato del Año latino
Luis Aparicio fue el primer pelotero latinoamericano que ganó el premio Novato del Año, otorgado por la Asociación de Cronistas de Beisbol de Estados Unidos (Bbwaa, por sus siglas en inglés).
Aparicio prácticamente no tuvo enemigos para reunir 22 de los 24 votos posibles entre los cronistas que participaron en la elección. Los otros dos votos fueron para Rocky Colavito, guardabosque de los Indios de Cleveland y Tito Francona, jardinero de los Orioles de Baltimore.
El marabino concluyo la campaña de 1956 como líder de la Liga Americana en los departamentos de bases robadas (21) y toques de sacrificio (14), además de dejar promedio de .266 (de 533-142) con 69 carreras anotadas, 19 dobles, seis triples, tres jonrones y 56 carreras impulsadas en 152 partidos.
Embajador de Venezuela en Las Mayores
Durante dieciocho años, entre 1956 y 1973, Aparicio colocó en el mapa de las Grandes Ligas a Venezuela. Desde hace 32 años está en el Salón de la Fama de Cooperstown y es hasta hora el único venezolano en formar parte de esa élite de peloteros del mejor beisbol del mundo.
Entre su estreno con los Medias Blancas y mediados de la década del sesenta, con los Orioles, figuró como el más audaz estafador de bases de la Liga Americana, con un récord de nueve lideratos consecutivos en el departamento (1956-64), en una época en la que predominaron los bateadores de poder en las ligas mayores.
A lo largo de su brillante carrera con Medias Blancas (1956-62 y 1968-70), Orioles (1963-67) y Medias Rojas (1971-73) obtuvo nueve Guantes de Oro como reconocimiento a su excelencia defensiva.
Su mejor temporada fue la de 1959 con Chicago, cuando encabezó la Liga Americana en robos con 56, para ayudar a su club a llegar a la Serie Mundial, y escoltó a su compañero Nellie Fox en el segundo lugar de la votación del premio al Jugador Más Valioso.
En trece oportunidades fue postulado al Juego de Estrellas e intervino diez veces en el clásico de mitad de campaña, de 1958 a 1964 y de 1970 a 1972.
En enero de 1979, cinco años después de su última temporada en Grandes Ligas, figuró por primera vez en la lista de votación de la Bbwaa. Cinco años después resultó elegido, en enero de 1984 con 341 votos, el 84,6 por ciento del universo de votantes.
En su destacada trayectoria de Grandes Ligas participó en 2.599 partidos de campaña regular, dejó promedio vitalicio de .262 con 1.335 carreras anotadas, 2.677 hits, 394 dobles, 92 triples, 83 jonrones, 791 carreras impulsadas y 506 bases robadas, mientras que, a la defensiva, en 22.406 entradas y dos tercios como defensor del campocorto, dejó promedio vitalicio de fildeo de .972 al incurrir en 366 errores en 12.930 lances.
En la LVBP actuó con los clubes Gavilanes, Leones, Tiburones, Águilas y Cardenales entre 1953 y 1975, jugó en 417 encuentros de calendario regular y dejó promedio ofensivo vitalicio de .261 con 63 dobles, 15 triples, 7 jonrones, 136 carreras remolcadas y 58 bases estafadas.
Fuente: Líder en Deportes
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