Matan a minero de un tacazo en la cabeza dentro de un bar

Los parientes de la vu00edctima se abrazaron y consolaron mutuamente en el Hospital Universitario de Maracaibo. (Fotos: Juan Guerrero)

La víctima buscaba olvidar en el alcohol la muerte de su padre y le ocasionó a su familia la segunda pérdida en un fin de semana. El culpable huyó. Presumen que el hombre recibió el golpe al huir de una riña

Llegó al bar para olvidar el momento amargo de la muerte de su padre y lo mataron. Yonar Fonseca, un minero de 32 años, apenas se había tomado unas cuantas cervezas en el establecimiento de la avenida Universidad, cuando empezó la pelea y un desconocido lo golpeó con la parte más gruesa de un taco de pool.

El cuerpo del extranjero ingresó a las 8.00 de la noche del pasado sábado al Hospital Universitario de Maracaibo. No pasaron ni cinco minutos en la emergencia cuando la doctora de guardia informó a sus parientes que ya no había nada que hacer por él. Para los Fonseca era difícil de creer que en menos de 48 horas perdieran a dos familiares. Uno por causa natural y otro de manera violenta.

Margarita Liñán y María Rosa Fonseca, prima y tía del occiso, respectivamente, estaban a la sombra de un árbol en el estacionamiento del centro asistencial. Escapaban del mal olor que emanaba de una cloaca en el corredor que conduce al depósito de cadáveres y de un indigente que ronda por el lugar. Esperaban a los parientes que declaraban en la Policía.

Comentaron que la víctima arribó a Maracaibo, procedente de Villanueva en el departamento de La Guajira colombiana, el pasado viernes en la mañana para el velatorio y posterior entierro de su padre, quien falleció el jueves de un infarto fulminante. 

“Él llegó para despedirse de su padre. Fue hasta la casa en Curarire donde se quedaría hasta principios de esta semana para luego regresar a Colombia”, aseguró la tía.

El pasado sábado enterraron a su padre en el Cementerio Corazón de Jesús. Eran las 10.00 de la mañana y el ambiente en la casa de un tío que reside en Las Tarabas, era pesado. El silencio solo traía a la mente el recuerdo de la pérdida del clan. Por eso, Fonseca aceptó la invitación de sus primos al Bar Puerto Rico, un pool de la calle 61, mejor conocida como la avenida Universidad, que según ellas no goza de buena reputación en el sector.

Las cervezas llegaban a las mesas, mientras que las bolas entraban a las buchacas. Al caer la noche, Fonseca se vio directamente involucrado en un problema. Nadie aclaró si ocurrió por el juego u otra cosa. Lo cierto es que el obrero abofeteó a otro cliente y este lo golpeó con una o varias bolas en la sien, la frente, en la entreceja y el pómulo. 

La Policía presume que cuando quiso huir de su atacante este tomó el taco y con su parte más gruesa le pegó en la nuca. 

Su caída marcó el fin de la trifulca y originó una confusión en la que su homicida logró huir. Los primos de Fonseca tomaron el cuerpo y lo llevaron al Hospital Universitario, al tiempo que notificaban lo sucedido al resto de la familia. Al ingresar a la emergencia estaba inconsciente y cinco minutos después murió. Ahora sus parientes deben organizar un traslado, un funeral y entierro en Colombia para el otro Fonseca que muere durante un fin de semana.

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