Crimen electoral a la vista 

De todas maneras, si las damas del CNE con bien definida vocación castrocomunista, se quieren reivindicar, aun tienen tiempo de “remendar el capote”

En cualquier país, donde el Estado de derecho sea además democrático y de justicia, el órgano electoral respectivo también debe hacer honor a estos principios. La condición esencial de un comportamiento democrático es que los derechos del pueblo tengan prioridad, puesto que por eso se le denomina democrático, a un Estado, cuando este tiende a facilitar el ejercicio de los derechos de los cuales disfrutan los ciudadanos, según el texto constitucional correspondiente.

En Venezuela, cuyo pueblo sabe lo que es realmente una democracia, porque la ayudó a construir entre 1958 y 1998, y vivió sus experiencias durante 40 años, hoy ocurre todo lo contrario en cuanto concierne al comportamiento de casi todas las ramas del Poder Público nacional: Primero se atiende a los intereses de quienes están al frente de los poderes públicos (léase enchufados), que las apremiantes necesidades que afectan gravemente a los venezolanos.

En esa misma dirección, y casi como una política de Estado, todos los días, y por diferentes vías, se cercenan los derechos y garantías constitucionales de los ciudadanos en general; basta que piensen distinto a quienes ostentan el poder, para hacerse acreedor al atropello, la persecución, al exilio forzoso o voluntario, a la cárcel e incluso a la muerte. Todo un desempeño a la mejor manera de las dictaduras ideologizadas que generaron, entre otras tragedias, el holocausto.

Son muchas las evidencias que se pueden mostrar al respecto; pero en este momento vale la pena tomar las de más graves repercusiones, dado el ensañamiento antidemocrático que sus ejecutoras han puesto de manifiesto. Me refiero a la repudiable conducta de quienes hacen mayoría en el Consejo Nacional Electoral (CNE); damas inescrupulosas y descaradas, que han inventado 10 mil trabas para impedir que se convoque el referendo revocatorio, para revolcar al heredero, a quien lo único que le falta es acabar de incendiar a Venezuela. ¿Será que dichas damas son cómplices de la hambruna nacional y de otras tragedias en curso?

Es pública y notoria la manera como las cuatro arbitrarias del CNE se han  burlado del pueblo, en especial de los electores; específicamente de quienes salimos entusiastamente a cumplir requisitos que, al margen de la Constitución, decretaron las féminas de vocación dictatorial, y que son la vergüenza nacional del órgano electoral venezolano.

Como si fuera poca la dimensión de la conducta abiertamente delictiva de las susodichas, y para cerrar con broche amarillo –muy distante del oro, por cierto–, ahora se proponen obligar a la gente a que “rectifique” su firma, en un número limitado de puntos, donde los captahuellas se encargarán de decir la última palabra sobre la identidad de los firmantes. ¡Qué distinta sería la situación que viviéramos los venezolanos, si éstas previsiones las hubiese tomado el CNE cuando se hicieron las elecciones presidenciales en abril de 2013! Pues parece, que para un evento de tanta trascendencia como la elección del Presidente de la República, el órgano electoral ni siquiera les pidió la partida de nacimiento a los candidatos. ¡De todas maneras, si las damas con bien definida vocación castrocomunista, se quieren reivindicar, aun tienen tiempo de “remendar el capote”.

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