Daniela Romano, sobreviviente de Los Corales: “Le pedí perdón a Dios, le dije que me ayudara a salir”

La mujer que permaneció 18 horas debajo de los escombros de Residencias Coral Mar cree que “los que quedamos aquí es para seguir haciendo el bien en la tierra”

Foto: Captura de pantalla

Daniela Romano, quien pasó 18 horas bajo los escombros de Residencias Coral Mar, en la avenida La Costanera, del sector Los Corales, en Caraballeda, estado La Guaira, tras los dos terremotos del 24 de junio reveló que “lo primero” que hizo “fue comendarme a Dios. Le pedí perdón, le dije que me ayudara a salir de ahí”.

Relató la sobreviviente, este jueves 16 de julio, a Caracol Radio, que en su conversación con Dios le dijo que “necesitaba ver a mi hija, que tenía que ver si estaba en la ‘calle del hambre’, y a mi esposo, dónde andaba. Que necesitaba seguir estando aquí. Le decía que yo tenía que seguir dándole de comer a mis perros, a los que tenía, que me dejara aquí, que yo tenía algo que hacer”.

“Empecé a orar. No soy evangélica, ni testigo de Jehová. Creo en Dios. Creo en un Dios que el que hace el bien siempre recibe bien. Que todo pasa por algo. (3:40) Que los que quedamos aquí es para seguir haciendo el bien en la tierra”, añadió.

Contó que ese día, alrededor de las 6.00 de la tarde se quedó sin electricidad. “Yo estaba en el cuarto con mis perros, y en el momento que se va la luz me paro para el área de la cocina a apagar los ‘breakers’. Suponía que iba a ver un corte de energía. Al llegar a la mitad de la sala comienza el primer vaivén. Era como una hamaca cómo se movía el edificio y yo no lo podía creer”.

Cuatro de sus perros “estaban en la sala conmigo y la otra se había quedado arriba de la cama. En el vaivén y los latigazos se pierde la gravedad y uno se elevaba. Es algo que no se puede explicar lo que estaba pasando. En eso, cuando miro para el techo lo que veo es la otra placa y que el edificio me venía cayendo encima, me tira para el piso y siento que se desprende el piso de mi casa, que es el siete y caigo en el seis”.

“Cuando caigo en el seis está todo el polvo, se siente cuando uno cae que la tierra se abre y te chupa. Eso fue todo en milésima de segundos y la tierra caliente, mucho calor emanaba del hueco, como si estuvieras saliendo de un volcán. Cuando siento a los perros llorar los empiezo a llamar. Yo abajo tenía a mis padres de vida, Augusto y Magdalena y empiezo a llamarlos y les tocaba con una piedra, pero nada, ya no me sentían”, prosiguió.

Romano recordó que, después que cayó “empecé a intentar sacar con mis manos los pies que quedaron entre los escombros. Yo decía que si jalaba los pies me podía desangrar, así que empecé a excavar. Cuando termino de excavar y saco los pies empiezo a cerrar los ojos porque no veía nada, estaba oscuro y no tenía nada de luz”.

“Empiezo a ver que había un pedacito donde me podía sentar y enseguida empezaron las réplicas y tenía miedo de quedarme hundida”, continuó.

Agradecida, rememoró también que los rescatistas la sacaron boca abajo. “Por los pies, como cuando la mujer da luz y vuelve a la vida. Así volví a la vida yo”.

“Yo llegué al último momento de perder la esperanza, porque cada vez que me jalaban, yo me caía para abajo. Ellos me decían: ‘Muévete como un gusano’. Pero yo soy gorda y tenía que ponerme de costado. Y estaba mal del pie, mal del brazo. (Estaba inmóvil. Pero, Dios me sacó de ahí”.

Fuente: Caraota Digital

 

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