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Un conductor ebrio acabó con la vida de Viviano Álvarez (76) y su pequeña nieta Mariangely Olivera Álvarez (9). Los arrolló la tarde del domingo en la avenida Intercomunal, a la altura del sector R-5 de Cabimas. El chofer huyó.
Las víctimas se desangraron sobre el pavimento a la vista de todos. Sus familiares corrieron al escuchar el impacto y se desplomaron en llanto al ver sus cuerpos. Aunque quisieron llevarlos al centro de salud más cercano, testigos del hecho lo impidieron, ya habían muerto.
Los efectivos de la Policía Nacional hicieron el levantamiento de los cuerpos y los llevaron a la morgue del Hospital de Cabimas.
Yonys Álvarez, aún no asimilaba la muerte de su padre, solo esperaba en la morgue que dieran la orden de entregar los cuerpos. En medio de su tristeza contó que Viviano y la niña, salieron a la panadería a las 6.20 de la tarde, a comprar la cena, pero como no había, consintió a su nieta con jugo y un pepito, que tanto anhelaba desde temprano.
Ambos cruzaron tranquilos un tramo de la vía, pero al llegar a la isla vieron la posibilidad de cruzar, pero de pronto apareció el Mitsubishi plateado, modelo Lancer y no les dio tiempo de correr. Según testigos, los cuerpos volaron metros y luego cayeron.
Del conductor no saben más nada. Pidieron a las autoridades investigar en el caso y dar con el paradero del responsable.
Yonys comentó que su sobrina apenas estudiaba cuarto grado en la escuela R-5, era una de las mejores de su clase. Siempre fue muy unida con su abuelo, nunca lo dejaba salir solo, siempre quería estar junto a él.
La pequeña Mariangely era la menor de cuatro hermanos. Residía junto a su familia en el callejón Las Tres Potencias, del sector R-5.