Los venezolanos se encuentran ante la presencia de informes cada vez más numerosos de que una estrecha franja de costa zuliana cerca de la frontera con Colombia podría haber sido objetivo de un ataque militar de Estados Unidos, una medida que marcaría una fuerte escalada en la campaña de presión de Washington contra Nicolás Maduro.
El presunto ataque ocurrió en el extremo occidental del Golfo de Venezuela, entre Puerto López, en la región colombiana de La Guajira, y la comunidad wayuu de Poshoure, en el estado Zulia, según medios locales e internacionales que citaron testimonios de testigos.
Analistas señalan que la zona está asociada desde hace tiempo al tráfico marítimo ilícito y, más recientemente, a envíos de cocaína que se desplazan por el Caribe.
Habitantes de la costa de La Guajira en Colombia informaron que escucharon una potente explosión a mediados de diciembre que rompió la quietud de una tarde sin viento. Momentos después, columnas de humo oscuro se elevaron desde el mar, lo que llevó a los residentes a grabar lo que parecía ser el resultado de un ataque aéreo, publicó el Nuevo Herald, de Miami.
Las imágenes que circulan en redes sociales constituyen la primera evidencia visual vinculada a la campaña antidrogas de EE. UU. en la región.
Dos días después, los restos llegaron a la orilla cerca de Puerto López. Según residentes y autoridades locales, los escombros incluían una embarcación quemada de aproximadamente 30 metros de largo, dos cuerpos gravemente dañados y restos dispersos como bidones de combustible calcinados, chalecos salvavidas y decenas de paquetes vacíos. Algunos de los paquetes contenían rastros de una sustancia que olía a marihuana.
Posteriormente, la cadena de televisión Telemundo transmitió imágenes de fragmentos de metal retorcido recuperados del lado venezolano de la frontera, en la región de la Alta Guajira.
Expertos en armamento citados por la cadena dijeron que los restos parecían compatibles con componentes de un misil AGM-114 Hellfire de fabricación estadounidense o de su variante más reciente, el AGM-179 Joint Air-to-Ground Missile, ambos comúnmente desplegados desde drones MQ-9 Reaper y helicópteros de ataque de Estados Unidos.
Testigos de la Alta Guajira, en el estado Zulia, dijeron que sintieron lo que parecía ser “una explosión” y luego descubrieron la destrucción de al menos dos estructuras rurales de madera cerca de la costa a última hora de la tarde del 18 de diciembre, según informaron reporteros y miembros de la comunidad indígena wayuu.
El “fuerte ruido” destruyó las estructuras y dañó decenas de redes de pescadores.
Los residentes dijeron que vieron restos grises y metálicos esparcidos por la zona, que creen podrían haber sido fragmentos de un misil que detonó en el lugar.
Otros lugareños reportaron que sufrieron pérdida temporal de audición a causa de la explosión y describieron el área como controlada por grupos armados que operan entre Colombia y Venezuela, así como por miembros de organizaciones de narcotráfico.
De acuerdo con testimonios obtenidos por el Nuevo Herald, estos grupos operaron libremente en la zona costera hasta septiembre, poco después de que comenzaran los ataques militares de Estados Unidos contra lanchas rápidas en el mar Caribe y el océano Pacífico.
Los residentes señalaron que era común ver embarcaciones con múltiples motores de alta potencia a lo largo de la costa, distintas de las que utiliza habitualmente la comunidad pesquera wayuu.
También hay un par de instalaciones militares venezolanas ubicadas en las cercanías.
Esos informes parecen corroborar declaraciones hechas el lunes por el presidente Donald Trump, quien afirmó que EE. UU. destruyó un muelle utilizado por presuntos narcotraficantes en Venezuela, lo que marcó el primer reconocimiento público de un ataque estadounidense en tierra dentro del país.
“Hubo una gran explosión en el área del muelle donde cargan las lanchas con drogas”, dijo Trump al hablar con periodistas en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, durante una reunión con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu.
El presidente estadounidense no especificó si la operación fue llevada a cabo por fuerzas militares estadounidenses o por agencias de inteligencia, ni identificó la ubicación precisa del ataque, limitándose a decir que ocurrió “a lo largo de la costa”. También declinó decir si hubo víctimas.
Los informes se producen mientras Estados Unidos amplía lo que funcionarios describen como la “Operación Lanza del Sur”, una campaña de varios meses dirigida contra redes de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental.
Las autoridades estadounidenses afirman que la operación destruyó al menos 35 embarcaciones y ha provocado más de 100 muertes en los últimos cinco meses.
El 31 de diciembre, el Pentágono confirmó ataques contra tres embarcaciones adicionales que, según dijo, estaban vinculadas al tráfico de narcóticos.
De confirmarse, el aparente ataque en Venezuela marcaría la primera instancia conocida de fuerzas estadounidenses atacando un objetivo terrestre dentro del país como parte de la campaña.
Miembros de la comunidad indígena wayuu de Venezuela dijeron a NBC News y a Telemundo que presenciaron una poderosa explosión el 18 de diciembre en la remota región de la Alta Guajira, en la que operan grupos armados, incluyendo el Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia.
Según testigos, la explosión destruyó una estructura que se creía utilizada para almacenamiento. El ELN estuvo involucrado durante mucho tiempo en el tráfico de drogas transfronterizo y mantiene presencia a ambos lados de la frontera.
Las autoridades venezolanas no confirman ni niegan que se produjo un ataque en tierra. En un discurso televisado el jueves 1 de enero, Maduro dijo que los sistemas de defensa del país “garantizan la integridad territorial” cuando se le preguntó sobre los informes de un ataque estadounidense.
“Nuestro sistema de defensa nacional, que une al pueblo, a la Fuerza Armada y a la policía, garantiza la paz y la integridad territorial”, dijo Maduro, y añadió que abordaría el asunto con mayor detalle “en los próximos días”.
Maduro volvió a negar que Venezuela produzca drogas y acotó que sigue abierto a discutir un acuerdo antidrogas con Washington.
“Si realmente quieren hablar en serio sobre la lucha contra el narcotráfico, estamos listos”, afirmó el líder chavista.
Entre tanto, imágenes satelitales del sistema Sentinel-2 de Europa, con fecha del 1 de enero, muestran al USS Gerald R. Ford, el mayor portaaviones de la Armada de Estados Unidos, operando a 227 millas náuticas al norte de Caracas.
El grupo de ataque del portaaviones forma parte de una creciente presencia militar estadounidense en la región que también incluye destructores con misiles guiados, buques anfibios y un estimado de 15,000 efectivos.
Funcionarios estadounidenses afirman que el despliegue tiene como objetivo desmantelar redes de narcotráfico, incluyendo al llamado Cartel de los Soles, que Washington alega es dirigido por Maduro junto con altos funcionarios de su régimen. Caracas niega reiteradamente la acusación, incluso mientras las tensiones entre ambos países continúan en aumento.
Fuente: El Nuevo Herald
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