John Soliano, gobernador de Bonaire, remitió una carta a altos funcionarios del gobierno de los Países Bajos con el propósito de expresar su preocupación ante las “posibles consecuencias” del deterioro de la situación política y social en Venezuela.
La misiva, con fecha 25 de marzo, fue remitida a Ruben Pieter Brekelmans, ministro de Defensa, y a Caspar Veldkamp, ministro de Relaciones Exteriores de la nación europea.
En su cargo de gobernador, Soliano tiene la función de velar por la seguridad y el orden público de la isla. En su criterio, luego de la elección presidencial del 28 de julio “la situación se ha vuelto más preocupante”.
“Por ejemplo, existe una posibilidad real de que haya una afluencia incontrolable de refugiados a Bonaire. Ello conlleva los riesgos necesarios para el orden público y la seguridad”, afirmó.
El ministro Brekelmans visitó el 8 de enero Aruba, con cuyas autoridades evaluó el impacto que puede tener en la isla el conflicto político que atraviesa Venezuela. Por su parte, el canciller Veldkamp compartió los gobiernos de Curazao y Aruba su inquietud por los efectos de la crisis venezolana tras los comicios del 28 de julio.
Según el Buró Caribeño de Estadísticas, Bonaire tiene casi 8 mil habitantes. De ellos, 243 fueron calificados como de origen “no holandés”. La mayoría son venezolanos, colombianos y dominicanos.
“Amenaza militar”
Pero lo que más preocupa a Soliano es lo que denomina “amenaza militar”, como consecuencia de los acontecimientos geopolíticos más recientes, que han conllevado “cambios en las relaciones entre los diferentes países”.
El gobernador recordó que, por primera vez en mucho tiempo, los Países Bajos podrían involucrarse en una conflagración bélica de gran escala, tal y como ha sido advertido por voceros castrenses al Parlamento de ese país. Aunque no especificó a qué conflicto se refería, es claro que aludía al posible involucramiento de las naciones de Europa occidental en la guerra ruso-ucraniana.
“La situación en Venezuela no ha sido incluida en esta evaluación de amenazas. Esto plantea la cuestión de hasta qué punto y de qué manera se organiza la defensa y el apoyo a Bonaire en caso de un ataque a las fronteras territoriales”, indicó.
Bonaire está ubicada a 88 kilómetros al norte del estado Falcón. Tiene una superficie de 288 kilómetros cuadrados. Hasta 2017, uno de sus principales centros de actividad económica estaba en el puerto de aguas profundas de la Bonaire Petroleum Corporation (Bopec), propiedad de Petróleos de Venezuela.
OTAN
Soliano subrayó que, en cuestiones de defensa militar, la isla depende planamente del Reino de los Países Bajos. “Un posible ataque a las fronteras territoriales de Bonaire debe ser visto como un ataque a los Países Bajos”, sostuvo.
Sin embargo, acto seguido reconoció que esto no queda claro al analizar la cláusula de defensa colectiva de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que abarca a los territorios europeos.
“Como pueden imaginar, la cuestión de si esta cláusula también se aplica a Bonaire está a menudo en mi mente a la luz de los últimos acontecimientos”, enfatizó.
Soliano solicitó al gobierno neerlandés que especifique el tipo de apoyo que podría prestar a la isla, si se concretara el referido escenario, e igualmente cuál sería el “tiempo de respuesta”.
Hasta el momento, la carta del gobernador de Bonaire no ha suscitado reacciones públicas en los Países Bajos.
Fuente: Crónicas del Caribe.
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