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El martes 18 de noviembre de 1709 ocurrió, en la casa de María de Cárdenas, en Maracaibo, la renovación milagrosa de la tablita con la imagen de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá que dio origen a la devoción más popular del estado, la cual se mantiene intacta 313 años después
Escuchar “Gloria a ti, Casta Señora / de mi pueblo bravo y fuerte/ que en la vida y en la muerte / ama y lucha, canta y ora”, eriza los pelos de la emoción a cualquier zuliano.
Se trata del coro de Gloria a ti, el himno de su Patrona, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, la advocación con que se venera en el estado a la Virgen María, la que celebra con infinita fe y devoción cada 18 de noviembre.
“El 18 de noviembre a San Juan de Dios nos vamos / y rogamos te adoramos Virgen de Chiquinquirá / porque vos con tu bondad milagrosa Virgencita / tiene la gracia infinita de bendecir mi ciudad”, dice el estribillo de la gaita El 18 de noviembre, escrita por Eurípides Medina e interpretada por Betulio Medina con la agrupación Maracaibo 15 en 1983.
Aunque hermosas gaitas expresan el inmenso amor por su milagrosa Chinita, como le llaman familiarmente, ninguna canción conmueve tanto al nacido en la región como la compuesta por Graciela Rincón Calcaño y con música de Adolfo de Pool para la coronación canónica de la imagen de la Virgen de Chiquinquirá el 18 de noviembre de 1942.
“Autóctona Virgen / de rostro bronceado / mi Lago encantado / te exorna los pies / con rizos y ondas / de armónico halago / y reina del Lago / te digan doquier”, dice su primera estrofa, la que dio origen también al calificativo de Virgen Morena.
“Se convirtió en toda mi vida”
Para Ana Graciela Chiquinquirá Rincón, “la Chinita es todo en mi vida. Desde niña la amo, primero como la advocación de la Virgen María que decidió aparecer en esta tierra y por lo que significa para mí desde mi nacimiento” según contó al Diario La Verdad.
“Mi mamá tenía varios días en el hospital y yo nada que nacía, y ese 18 de noviembre a la 1.00 de la madrugada mis abuelas se aferraron a ella pidiéndole que naciera ese día. Mi mamá estaba malita y yo nací a las 2.00 de la madrugada del 18 de noviembre de 1969”, narra la comunicadora social, una de las tantas marabinas que lleva el nombre de la Virgen.
Prosigue: “Desde ese testimonio de mi mamá y de mis abuelas comenzó mi amor y fe hacia ella. Le hicieron una promesa que iría todos los años en su día y me presentarían hasta que yo decidiera y se convirtió en toda mi vida”.
“Y siempre estuve ahí pidiéndole que intercediera ante su Hijo por todo. Me casé y bauticé a mi hija en su casa, y ante cualquier adversidad voy a suplicarle que interceda. Y bueno desde hace 12 años pertenezco al coro San Juan de Dios y al comité de damas de la Basílica, misión que cada me hace más feliz y es mi forma de agradecer a Dios y a su Santísima Madre todo lo que ha sido mi vida”.
“No pierdo las esperanzas / de vivir siempre a tu lado / Y cual tierno enamorado / adorarte ciegamente / se me antoja de repente / de que me siento celoso / y al ver rebozar tu gozo / se me pasa nuevamente / dilecta, hermosa y divina / preciosa Madre de Dios / Como yo te quiero a vos / nadie te quiere mi China”, dice la primera estrofa de Chiquinquireña, escrita por Luis Ferrer, el llamado Poeta de la gaita, interpretada por Enrique Gotera en 1978, con La Montonera.
La historia de la renovación milagrosa
“Al amanecer de un venturoso día de comienzos del siglo XVIII (…) una pobre, pero honrada y sencilla señora, de corazón recto y de costumbres puras (…) entretenida con varias compañeras en lavar ropa (a orillas del Lago de Maracaibo), tropezó fortuitamente con una pequeña tabla blanca y lisa, pero averiada, en la que nada llamaba la atención”, narra el hermano Nectario María en Historia de Nuestra Señora de Chiquinquirá de Maracaibo, Patrona del Zulia.
Prosigue el religioso francés de la Congregación Lasallista en su libro publicado en 1949: “Llevóla para la modesta casa donde vivía, propiedad de doña María de Cárdenas y ubicada en el número cinco de la calle que después se llamó El Milagro y que fue convertida luego en capilla”.
“Destinó la señora esta rústica tabla para servir de tapa de la tinaja del agua de su uso; pero, un día, habiéndola limpiado y lavado, advirtió que apareció en ella unos indicios de haber sido anteriormente una imagen religiosa y, a pesar de que no supiera de qué santo era ni descubriera silueta alguna de la efigie que antes tenía grabada, le dio la decorosa colocación en uno de los aposentos de su humilde casa”, sigue el texto del también historiador.
“Lavando una viejecita / a orillas de nuestro Lago / Ella tuvo un gran hallazgo / pues se encontró una tablita / terminada la faena / a su casa la llevó / la tinajita tapó / pa’ salvarla de la arena”, escribieron los compositores Ramón Bracho y José Mavares en la primera estrofa de Virgen de Chiquinquirá, cantada por Ricardo Aguirre con Cardenales del Éxito en 1966, uno de los íconos de la gaita zuliana.
Más adelante, cuenta que “el martes 18 de noviembre de 1709 estaba la mujer entretenida, en los quehaceres de su oficio ordinario de molendera de cacao, cuando oyó distintamente los golpes que daba el cuadro en la pared de la cual colgaba (…) se encaminó hacia el cuadro y, con gran sorpresa, advirtió que se iluminaba y aparecía en él una imagen perfecta de Nuestra Señora de Chiquinquirá”.
Y continúa el hermano Nectario María: “No bien hubo observado esto, no pudiendo contener su emoción, corrió a la calle y exclamó a grandes voces: “¡Milagro! ¡Milagro!” Acudieron al punto los vecinos y, en compañía de la afortunada mujer, contemplaron con santo asombro y regocijo la vivísima luz que aún iluminaba la sagrada imagen y testificaron de su milagrosa renovación, ya que muchos de ellos la habían visto anteriormente en completo estado de deterioro, con apagados colores y confusos contornos”.
Hace referencia a que esa mujer tal vez fuera “una pobre y desconocida señora” que trabajaba como sirvienta de la señora María Cárdenas.
“¡Milagro, Dios mío, Milagro! Milagroo ! / el 18 de noviembre hubo un milagro / ha llegado nuestra Virgen del Rosario / la Chinita que la luz de Dios nos trajo”, dice la tercera estrofa de la gaita La Elegida, con letra y música de Renato Aguirre, interpretado en 2009 por Los Chiquinquireños, que para los pelos y pone a llorar a infinidad zulianos tras escucharla.
Una tablita traída por piratas
Se trataba de una tablita con la imagen de la Virgen de Chiquinquirá que trajeron a Maracaibo “¡unos piratas!”, según publicó el doctor Aniceto Ramírez y Astier en su artículo El retablo milagroso, publicado el 17 de noviembre de 1942 en el diario Panorama, según unos documentos privados que había leído sobre el tema, reseña el religioso lasallista en su libro.
Estarían “identificados en la relación que se da de la invasión y ataque de los fieros piratas a la ciudad de Maracaibo”, señala Ramírez y Astier.
“En las varias refriegas que debieron ocurrir entre los mismos bandidos por la repartición del cuantioso botín, acaso hubo de caer al agua en la bahía de la ciudad la tablita y sabe Dios cuánto tiempo estaría flotando hasta que lograron verla las viejecitas de que habla la tradición”, añade en su artículo, citado por el hermano Nectario María.
Relataban los documentos, según el religioso, “que la imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá había sido traída a Maracaibo en un bergantín perteneciente a unos piratas, quienes la habían robado en una iglesia de las costas de Nueva Granada (hoy Colombia)”.
“Se ignora cuánto tiempo estuvo el milagroso cuadro de Nuestra Señora de Chiquinquirá sobre las aguas del Lago o perdido en las orillas donde los arrojaron sus olas, pero lo cierto es que su larga exposición a la intemperie y la acción del agua borraron casi completamente la primitiva pintura, despareciendo los tintes del dibujo, quedando solamente visibles unos confusos rasgos que ni siquiera permitían la identificación del cuadro primitivo”, asegura.
Tal como lo detalla el autor de Historia de Nuestra Señora de Chiquinquirá de Maracaibo, Patrona del Zulia, la milagrosa tablita, de 26 centímetros de ancho por 25,3 centímetros de largo, tiene una pintura al óleo que “es copia muy aproximada a su original, que se venera en el pueblo de este nombre de la República de Colombia”.
“Causa extrañeza el hecho de que hayan exornado la superficie del cuadro, principalmente todo el rededor de la imagen de la Santísima Virgen, con estrellas y cinta dentellada de oro finísimo”, destaca.
Se trata de la tablita ante la que centenares de devotos zulianos, y también de otros estados y países, rezan a diario, desde el domingo 17 de octubre de 1858, en su nicho ubicado en el altar mayor de la iglesia de Nuestra Señora de Chiquinquirá y de San Juan de Dios, en el centro de Maracaibo, Basílica Menor desde 1921 y convertida en Santuario Mariano del Zulia desde 2008.
“Cada vez que voy o paso por el centro entro a la Basílica a rezar a mi querida Chinita. Es una parada obligatoria. Subo hasta el nicho y le pido siempre por alguna necesidad que tenga, y le doy las gracias por acompañarme siempre, por mi salud, por mi trabajo y por mi familia, por tantas cosas que tengo que agradecerle”, cuenta al Diario La Verdad la administradora marabina Zulay Méndez.
“Caminando hacia tu altar / sentí como un fuerte lazo / que apretaba paso a paso y no podía llegar / es que te vengo a contar / cosas que me han sucedido / escucha, China, a este hijo / antes que arranque a llorar”, dice el coro de la gaita Ante tu altar, de Maragaita.
Tras la milagrosa renovación fue trasladada la tablita desde la vivienda de María de Cárdenas a la ermita de San Juan de Dios.
“La Virgen fue llevada por dos caballeros. Acompañaba numerosísima concurrencia, presidida por el clero, el gobernador y muchas personas notables que seguían procesionalmente; pero, al doblar una de las esquinas que se encontraba en la carrera del templo parroquial, el cuadro adquirió un peso tal que ninguna fuerza humana podía levantarlo”, relata el hermano Nectario María.
Continúa: “Después de muchos ruegos al Cielo y tiernas súplicas a la Virgen, y haciéndose ya tarde, uno de los presentes exclamó en alta voz: ‘Tal vez, la Virgen prefiere ir a la iglesia de San Juan de Dios y no a la parroquial a donde la quieren llevar”.
“Esto se tomó como inspiración divina: la procesión cambió de rumbo y el cuadro recuperó su peso natural”, concluye el relato del episodio.
Unos 313 años después
A 313 años de la renovación milagrosa de la imagen de la Chinita los zulianos mantienen intacta su fe y devoción a su milagrosa Patrona.
En 1977, monseñor Domingo Roa Pérez, entonces arzobispo de Maracaibo, expresó: “El nombre y devoción a Nuestra Señora de Chiquinquirá están unidos al Zulia (…) como su historia misma”.
“Virgen de Chiquinquirá / Patrona de los zulianos / por ser vos la soberana / nuestras vidas ampará / y nuestras almas llevá / por el sendero cristiano / Patrona de los zulianos / Virgen de Chiquinquirá”, dice el coro de la gaita Virgen de Chiquinquirá.
“Cantada por los poetas, ensalzada por los artistas y bendecida por las almas favorosas e invocada por los atribulados, Nuestra Señora de Chiquinquirá viene a ser como la estrella polar que guía los destinos de este pueblo creyente”, escribió el prelado en la carta al hermano Nectario María en la que aprueba la tercera edición de su libro.
Añadió: “Ningún acontecimiento, por grande e importante que sea, pudo jamás movilizar las multitudes delirantes que cada año trae en pos de sí esta sagrada imagen”.
Y así sigue sucediendo, cada 18 de noviembre, en su fiesta principal en la Basílica y en su plazoleta, así como el último domingo de octubre en su Bajada y el primer domingo de diciembre en su Aurora, otras dos celebraciones desde las últimas décadas.
“Acudo a la Bajada desde hace 12 años. Es muy hermoso ver bajar a la Chinita en su trono dorado con tantas flores, entre muchas luces y escuchando a los gaiteros cantándole. Por eso, siempre voy y es cuando le agradezco por tanto favores que me ha hecho. Siempre lloro al verla bajar, es inevitable, es muy emocionante. Yo amo a la Chinita”, cuenta la comerciante marabina Luisa Chiquinquirá Romero al Diario La Verdad.
Al final de su libro, el hermano Nectario María recomienda “a todos los hijos del Zulia, cualesquiera sea su edad, condición, sexo y aún religión, que sean siempre fieles devotos de la Santísima Virgen, bajo su advocación de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá”.
“Si lo hicieren, Ella, que la omnipotencia suplicante: Ella, que puede, por gracia, lo que Dios por naturaleza, les alcanzará del Todopoderoso la gracia insigne de su eterna salvación”, adiciona el religioso lasallista.
“El corazón del zuliano / es la capillita ardiente / donde more eternamente / la virgencita que amamos”, dice la tercera estrofa de la gaita Caudal de fe, compuesta e interpretada por Astolfo Romero con Maragaita en el 2000.
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