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Kenny Mireya Finol Finol (25) reveló la identidad de su asesino en un video. Brayan Mauricio González, alias el “Pozole”, su exnovio, la mató. El delincuente amenazó con asesinar a la joven si continuaba prostituyéndose. Cuatro meses antes de sacarle los ojos y rociarle ácido en el rostro la apaleó
La venezolana Kenny Mireya Finol Finol, de 25 años, temía por su vida, sabía que su expareja sentimental la iba a matar en cualquier momento. Con el cabello sucio, y enredado, heridas abiertas, moretones en los ojos y cortadas provocadas por armas punzo penetrantes se gravó así misma en la emergencia de un centro de salud mexicano. “Yo me mandé a bajar de todo, metete en las páginas pa´que veáis”, repetía a su verdugo.
La muñeca más cara de la vitrina soñaba ser como Paris Hilton pero sus posibilidades eran limitadas, trabajar como dama de compañía en un barrio del sector 1 de Mayo, en Maracaibo, no generaba ingresos económicos. Abandonó los estudios universitarios de comunicación social, aprovechó la oportunidad, un narcotraficante se enamoró de ella, momento preciso para irse de Venezuela, comentaron allegados a la infortunada.
En México comenzó una nueva vida, desde el 2015 publicó avisos en la página zonadivas.com, se convirtió en escort, con las ganancias se puso implantes en los senos, exhibía su nuevo cuerpo en fotografías. Los servicios de compañía en ese portal electrónico ascienden a los cinco mil pesos la hora, le enviaba dinero a su madre, le prometió que regresaría pronto.
Conocidos de la víctima aseguran que le gustaban los delincuentes, caminar por Tepito, un barrio parecido a 1 de Mayo, “se crio con eso, es algo que nadie le podía quitar, ni su mamá”. A Brayan Mauricio González, alias el “Pozole”, miembro de la banda criminal Unión Tepito, lo conoció en abril del 2017, emocionada comentaba sobre su relación sentimental en las redes sociales.
El Pozole es uno de los sicarios de la organización delictiva que lidera el “Betito” dedicada a la extorsión, el secuestro, el narcotráfico y el cobro de derecho de piso. Los gatilleros mantenían en zozobra a los habitantes del barrio Bravo, en la subdelegación Cauchtémoc, con sus constantes fechorías, luego extendieron sus tentáculos hasta las barriadas Benito Juárez, Venustiano Carranza, Caujimalpa y Madero, detallaron voceros policiales.
La relación amorosa de Kenni y el “Pozole” terminó en septiembre, “para hacer solo la maldad, él mata por hobby, ni porque le paguen. Viví con él y varias veces mató por nada en mi cara”, decía la zuliana. El pistolero la asediaba, le ordenó alejarse del sexoservicio, la amenazó de muerte “me decía ‘maldita, te voy a matar”.
Transcurrido el tiempo, el antisocial inició una nueva relación con otra dama de compañía mientras Karen Ailen Grodzniski, su amiga, seguía de cerca a su exnovia. Dos meses después la hallaron muerta en el Hotel y Villas Pasadena ubicado en la avenida Revolución, tenía un balazo en la cabeza. La muñeca de la vitrina sabía que Brayan estaba implicado en el homicidio, lo escuchó conversar por teléfono.
La Procuraduría general de justicia capitalina arrestó a Alejandro Axel Arenas por el crimen de Karen, lo liberaron cuando comprobaron que estaba en otro país el día del asesinato. El Pozole buscó a Kenni para amenazarla: “las maté a todas. Bueno, sólo es tu aviso. Ese es mi primer objetivo que te había dicho. Ahorita sí, agárrese. Que en Oxxo donde la vea mal parada, la mato”.
Amenaza cumplida
En octubre del 2017, el Pozole junto a cinco de sus compinches levantaron a Kenni y a una de sus amigas. Las golpearon, luego las dejaron a las afueras de la Ciudad de México. Ese día la joven sufrió una herida en la cabeza que necesitó 10 puntos de sutura; su brazo estaba fracturado, su cara hinchada por los golpes y su garganta lastimada por la pistola con la que la habían amenazado.
El Pitazo redactó en su artículo que sentada en la camilla de la emergencia la joven le dice a su exnovio en un video: “no me puedo levantar de la cama. No me he levantado. No he comido nada. No he orinado, en la boca, la pistola, me abriste un hueco horrible, ¿no sé si se me lo ves? tengo un hueco, ahí, en la garganta, horrible (…) Estoy demasiado inflamada. Espérate que se me pasé un poquito para yo movilizarme”.
El pasado 25 de febrero hallaron muerta a la mujer en una calle cerca de un colegio, los delincuentes le rociaron ácido en el rostro, le sacaron los ojos, luego le metieron la cabeza dentro de una bolsa plástica con un precinto en el cuello.
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