La realidad del “fracking” universitario

La particularidad de las asignaciones es que se realizan de acuerdo con criterios que relegan a un segundo plano el mérito académico

El oficialismo utiliza como bandera tres palabras que, según su prédica, carecen del significado que normalmente se le asigna: inclusión, participación e integración. Solo tienen sentido para un sector de la sociedad, pues se utilizan para manipular la realidad y exacerbar el odio y el resentimiento social que lleva a tomar por asalto cualquier institución. La estrategia empleada en cada caso es instalar a sus seguidores y coparla, para luego hacerse de su control. 

Una de las últimas acciones de este tipo fue la decisión política de ingresar a las aulas universitarias a todos los estudiantes asignados por la Opsu, sin tomar en cuenta lo establecido en la Carta Magna (art.103) referido al acceso a la educación “…en igualdad de condiciones y oportunidades, sin más limitaciones que las derivadas de sus aptitudes, vocación y aspiraciones…” ni las precarias condiciones institucionales. La particularidad de las asignaciones es que se realizan de acuerdo con criterios que relegan a un segundo plano el mérito académico, para centrarse básicamente en la condición socioeconómica y actividades “extracurriculares” que, en este contexto, se entiende como su adhesión y trabajo comunitario por la “revolución”.

Por ser una asignación directa de la Opsu, copan los programas más requeridos con los egresados de colegios públicos que ellos decidan, en desmedro de los provenientes de los colegios privados o de otros colegios públicos y elevados méritos académicos, que han de migrar a otros programas o irse al sector privado..   

Creo que el Gobierno nacional toma esa decisión por dos cuestiones fundamentales: 1) reconoce la baja calidad de la educación pública en los niveles anteriores a la universitaria y opta, de manera populista, por la vía del ingreso forzado de los estudiantes a las universidades autónomas. Sin embargo, le causa un grave daño al estudiante que, al carecer de los aprestos básicos que requiere la carrera se frustra y lo más probable empiece a dar tumbos por las facultades y eventualmente deserte. 2) Privan los intereses ideológicos, enquistando operadores políticos que generarán toda clase de conflictos con el interés de que haya una intervención de las universidades o masifican su ideología en las universidades a las que le estaba vedado el acceso. Así se entiende el criterio de “territorialidad” porque universidades experimentales hay por doquier.

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