Los radares y sistemas electrónicos apostados en la Academia Militar de la Armada Bolivariana, ubicada en la Meseta de Mamo, en el estado La Guaira, quedaron ciegos durante el ataque perpetrado por Estados Unidos la madrugada del pasado sábado3 de enero.
Lo mismo ocurrió en otros puntos del país, pese a las aseveraciones que por meses Nicolás Maduro y el ministerio de Defensa dieron, en las que calificaron su red de defensa aérea como una de las más avanzadas de Latinoamérica
“Los ataques de Estados Unidos fueron como ellos los describen: ‘quirúrgicos”, contó a Tal Cual un militar que se encontraba en la Academia de la Armada. En el lugar cayeron esa madrugada ocho misiles y una bomba.
De acuerdo con el funcionario, que acepta relatar lo que vivió, pero resguardando su identidad, el primer misil cayó a la 1.50 de la madrugada. En medio de los bombardeos, cuenta, las alarmas sonaban, pero EE. UU. atacó por todos lados otras cosas que neutralizaron los sistemas electrónicos y radares.
“No dio tiempo de contraatacar. Fueron muy rápidos”, cuenta el militar.
EE. UU. nombró la acción como “Operación Resolución Absoluta”. El presidente de ese país, Donald Trump, dijo el lunes 5 de enero, dos días después de los ataques que derivaron en la captura y extracción de Nicolás Maduro, que su país usó tecnología que nadie más tiene para apagar sus sistemas (de radar) como si fuera un interruptor de luz.
El mandatario republicano resaltó la labor de los aviones Growlers en la operación. “Venezuela estaba ciega antes de que supieran qué estaba pasando. Una operación perfecta, de manual”, añadió.
De acuerdo con Blog Defensa, el EA-18G Growler es un avión de ataque electrónico especializado, con base en portaviones de la Armada de EE. UU. Está equipado para suprimir radares, interrumpir las redes de comunicaciones y apoyar a las aeronaves de ataque mediante la degradación de la percepción situacional del enemigo.
En contraposición, las fuerzas venezolanas resaltaron una supuesta robustez y preparación de su red de defensa aérea. Las calificaron como una de las más avanzadas de Latinoamérica. El país contaba con sistemas de misiles tierra-aire Buk-M2E, suministrados por Rusia, y radares de largo alcance JY-27, fabricados en China. Estos fueron comercializados por ambos países como capaces de detectar aviones F-35 de baja visibilidad.
EE. UU. volaba sobre la Meseta de Mamo
En la madrugada del 3 de enero los militares no identificaron, al menos de forma inmediata, qué tipo de aviones los atacaron. El efectivo castrense consultado por Tal Cual dormía en un edificio de dos pisos en la Meseta de Mamo, a 200 metros de en el que cayeron ocho misiles y una bomba. Se encontraba con todo su equipo de trabajo disponible; en ese edificio, había mujeres, pero la mayoría eran hombres.
El primer impacto de misil lo escuchó a la 1.50 de la madrugada, fue lo que lo despertó, con un estruendo que movió todo el edificio y rompió varias ventanas.
“Inmediatamente se escucharon los aviones bombarderos volar por encima de nosotros y disparar misil tras misil en un tiempo no mayor a 10 o 15 segundos, los estruendos eran tal que los edificios temblaban de una manera que lo cuentas y quizás no te crean”, dice.
Cuando los bombardeos cesaron, según el relato del militar, se escuchaban cientos de detonaciones de armamento menor. Era todo el arsenal de armas que se encontraba en el lugar que impactaron los misiles y la bomba. Explica que había armamento guardado en el lugar donde cayeron los misiles. “Fuego con fuego causa más fuego”, añade.
Al terminar el bombardeo, salió de su habitación, reunió a su equipo y salieron de la base militar para resguardar sus vidas.
Aunque calificó de “espantoso” lo que vivió, aseguró que la preparación previa a este evento, “que se sabía iba a pasar en cualquier momento”, lo hizo sacar fuerzas y valentía “de donde no sabía que la tenía, y así salir de todo eso de la mejor manera”.
Al momento de esta entrevista, la fuente desconocía la cantidad de fallecidos en total que hubo en el lugar. Más tarde, el gobernador de la entidad José Alejandro Terán dijo a Telesur que en el lugar se contabilizó un fallecido producto de los ataques.
“Si nos fuesen agarrado desprevenidos hubieran sido cientos de muertos”, afirma el militar. Según mencionó, el ataque fue justo como lo habían evaluado en los entrenamientos: “Sabíamos lo que querían”, un punto que coincide con el relato de una funcionaria policial que acudió a Carmen De Uria en el oeste de La Guaira, zona en la que instalaron dispositivos militares.
“Son muy predecibles por sus marcados intereses en este país”, menciona el militar que logró salir de la meseta de Mamo.
Además de la Meseta de Mamo, en La Guaira también se perpetraron ataques en Carmen De Uria, zona en la que Nicolás Maduro mostró la instalación de una batería militar. También hubo explosiones en el puerto, en el cual estaba apostado una lanza misil ruso, que pudo verse en un video publicado por el gobernador José Alejandro Terán mientras hacía un recorrido por el almacén que resultó afectado.
“A las instalaciones militares le lanzaron más duro. Cada explosión era un terror incalculable, de verdad”, expresa.
Sobre el impacto de un misil en el bloque 12 de La Soublette, una zona residencial que está ubicada a poco más de 4 kilómetros de distancia, cree que el ataque fue a mansalva.
“Les gusta (a EE. UU.) dejar marcas fuertes, y quizás lo de La Soublette fue para eso: causar muertes civiles y alertar que pueden hacer cosas peores”, enfatiza.
EE. UU. también atacó Fuerte Tiuna y la Base Aérea La Carlota, en Caracas. Otro sitio afectado fue la base aérea de Higuerote, en Miranda.
Tras los hechos, la información oficial estuvo marcada por la opacidad. Desde la cartera de Defensa no se detallaron al país las tácticas ofensivas o de defensa que se habrían puesto en marcha para hacer frente al ataque, pese a que durante meses anunciaron diversos despliegues militares y entrenamientos en todo el territorio nacional para hacer frente a cualquier peligro.
No se conoce con precisión cuántos fallecidos hubo por los ataques de EE. UU. El 6 de enero, tres días después de la captura y extracción de Nicolás Maduro, el gobernador de La Guaira, José Alejandro Terán, y el vicepresidente social y territorial, Héctor Rodríguez, informaron que “más de 80 personas” murieron tras el ingreso de más de 150 aviones y helicópteros estadounidenses.
Por su parte, el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Diosdado Cabello, aseguró la noche del miércoles 7 que el ataque dejó “hasta ahora” 100 fallecidos y “otra cantidad parecida de heridos”.
Fuente: Tal Cual
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