Reapertura y compromiso

Conmemorar la reapertura significa un llamado de conciencia entre los diferentes sectores que hacen vida en la comunidad universitaria

Ayer comenzó la cuenta regresiva que nos conducirá, el año entrante, a la celebración del Septuagésimo aniversario de la reapertura de LUZ. Honraremos aquel glorioso primero de octubre de 1946 que renovó las energías del pueblo zuliano que vio cumplida la promesa de la educación universitaria para sus hijos.

Conmemorar la reapertura significa un llamado de conciencia entre los diferentes sectores que hacen vida en la comunidad universitaria. Debe ser una convocatoria para que todos, activos, eméritos, estudiantes y egresados, conformemos el voluntariado comprometido con el rescate de la querida institución.

No fue por casualidad que LUZ renació en la Casa del Obrero, en La Ciega, colindante con el Puerto de Maracaibo. Reabrió sus puertas de la mano de los gremios, sindicatos y sectores populares de la región. En corto tiempo, aquella casa solariega, de amplios corredores y arcadas, se llenó de estudiantes y profesores. Fue la génesis de la universidad de base amplia, libre en el pensamiento y la búsqueda del saber y la verdad; en sus cátedras se asumieron posiciones valientes y necesarias para hacer frente a los problemas más apremiantes de la región y del país.

Con la reapertura, el liderazgo universitario logró posicionarse como opción de futuro para la juventud zuliana, con el compromiso permanente de la excelencia en la educación.

Como institución fundamental, LUZ ha sorteado presiones difíciles. Hoy enfrenta un peligroso declive que nos obliga, como ciudadanos del Zulia, a unirnos para elevarla con el esfuerzo y la voluntad gremial e institucional.

Ante la precariedad de los presupuestos, la inversión de recursos para la academia ha sido casi nula en los últimos años, dando prioridad a lo urgente y posponiendo tareas fundamentales de fomento docente y científico, principales pilares de la institución.

Por eso la celebración no debe ser otra que trabajar por la universidad progresista que soñó Lossada: diversa en el saber, abierta a la transformación, sin tintes partidistas, fuente de programas académicos, eventos artísticos y culturales; con enseñanza innovadora y promoción de ideas.

La universidad esperada podemos concretarla como el fruto más valioso de nuestra generación, a través de iniciativas que incluyan el mayor acercamiento a los egresados y las alianzas que hagan más firme los vínculos con las prioridades del país.

Como hace 70 años, debemos propiciar el renacer de la universidad zuliana. Es una meta que estamos obligados a reeditar.

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