Recordando a Shimon Peres en Venezuela

Gracias a las lecciones y testimonios que aprendimos de Shimon Peres, volveremos a darle la prioridad que ese gran país que es Israel se merece

En Venezuela, como en el resto del mundo, el fallecimiento del gran estadista Shimon Peres -uno de los padres fundadores del Estado de Israel-  ha sido lamentado con profundo pesar por diversos sectores de la población. Como Embajador de Venezuela en Israel, tuve el privilegio de ver en primera fila su compromiso por construir y orientar las relaciones palestino-israelíes en un clima de esperanza. Las firmas de los Acuerdos en Madrid, Oslo y Camp David tomaron por sorpresa a observadores y políticos. El éxito logrado en ese entonces, hizo que Itzak Rabin, Shimon Peres y Yasser Arafat recibieran el Premio Nobel de la Paz, por la valentía que para ese momento ilusionaba a la humanidad entera.

Mucho se ha escrito y se escribirá sobre este líder visionario que esbozó las bases lúcidas y vanguardistas de Israel como parte integral de un Nuevo Medio Oriente. Como olvidar la sabia respuesta que dio cuando le preguntaron la razón que lo llevó a darle la mano a Arafat, a lo que respondió "La paz se hace con los enemigos, no con los amigos". 

Siendo Embajador en Israel pude acompañarlo en su visita oficial a Venezuela y conocer más a fondo su lado humano, desde la simplicidad al recibir el doctorado Honoris Causa en la Universidad Simón Bolívar, o su receptividad cuando sugerí que para asistir a la recepción en su honor en la Casa Amarilla en la Plaza Bolívar nos trasladáramos en el Metro, que era nuestro gran orgullo en ese tiempo por lo moderno, avanzado y limpio. Fuimos desde el Hotel Caracas Hilton, y en su recorrido en Metro y por las calles del centro pudo demostrar que era un líder popular en toda Caracas, lo que le permitió sentir las espontáneas manifestaciones de admiración  que lo distinguían como un hombre excepcional.

En el Aeropuerto de Maiquetía hablando con la prensa mostró su reconocimiento a los venezolanos al señalar que esperaba que los israelíes aprendieran un día la convivencia existente entre árabes y judíos que hacía de la Venezuela de entonces un país de brazos abiertos a todos. Eran otros tiempos, y las relaciones se orientaban a fortalecer una identidad muy solida y mutuamente beneficiosas entre nuestras dos naciones, relación que estoy seguro se normalizará en un próximo futuro, ya que gracias a las lecciones y testimonios que aprendimos de Shimon Peres, volveremos a darle la prioridad que ese gran país que es Israel se merece, y beneficiarnos de su tecnología, su experiencia agroindustrial, su desarrollo educativo y tantos otros aspectos que nos ayudaran a lograr un desarrollo sostenible realista. Gracias Shimon Peres por distinguir a Venezuela.

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