Sin perfume  de mujer

El perfume es uno de los productos más antiguos de todas las culturas. Son infinitos los olores naturales y artificiales que acompañan a los seres humanos

A qué huele la gente inspirada…el aroma va desde violetas, rosas, abedules, abetos, vainilla, pino, canela, cacao, romero, jazmín, mandarina, hierbas mojada por la lluvia, tierra húmeda tras la tormenta, chocolate caliente, hasta flores maceradas, bosque y mar azul. Son infinitos los olores naturales y artificiales que acompañan a los seres humanos. El perfume es una mezcla que contiene sustancias aromáticas, pudiendo ser éstas, aceites esenciales naturales o esencias sintéticas, un disolvente que puede ser sólido o líquido y un fijador, utilizado para proporcionar agradables y duraderos aromas, principalmente al cuerpo humano.

La historia cuenta que todo comenzó el día que el hombre primitivo encendió una hoguera para calentarse y utilizó ramas y resinas de árboles, éstas comenzaron a desprender gratos y fascinantes olores que lo cautivaron por siempre. El hecho de encontrar un rico olor y que el humo se elevase hasta el cielo, fue utilizado como ofrenda divina a las fuerzas sobrenaturales que regían los frágiles destinos en la tierra, vinculando progresivamente el perfume con los rituales religiosos, agasajar regresos victoriosos, ceremonias, casamientos o entierros.

El perfume es uno de los productos más antiguos de todas las culturas, hasta los Reyes Magos dejaron incienso y mirra en el pesebre, homenajeando el nacimiento de Jesús. Históricamente las fragancias tienen un fuerte poder evocador, conecta con días ganados y tiempos perdidos, recordando que en la vida existen avances y retrocesos y que lamentablemente hay momentos que no inspiran nada como los vividos hoy en nuestro país. Se da una conexión muy poderosa entre el perfume y lo vivido contextualmente. Hoy las venezolanas ni siquiera podemos adquirir una sencilla y barata colonia de baño, un modesto desodorante, un simple jabón de tocador o toallas sanitarias, estos artículos se han vuelto inaccesibles para la población.

Andar perfumado es andar inspirado, es elevar la autoestima, cada fragancia es una emoción, 75 por ciento de las emociones se vinculan con olores. Cómo identificamos esa impresionante situación de los olores como la vida misma, si comprar un frasco de   perfume en esta nación, cuesta el precio de por lo menos siete salarios mínimos, incluida la cesta alimentaria y más. En Venezuela es muy  difícil andar perfumado, mucho más andar inspirado en esta república de mal olor.

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