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Michel Temer informó sobre el asunto a través de su cuenta en Twitter en momentos en que estaba con los gobernadores de los 27 estados del país, a los que convocó para discutir las deudas que mantienen en serios problemas a las administraciones regionales.
La reunión fue convocada después de que el estado de Río de Janeiro, uno de los más importantes del país y cuya capital será sede en agosto próximo de los Juegos Olímpicos, se declaró en estado de “calamidad financiera”.
La situación en Río de Janeiro es tal que, por falta de dinero, las autoridades regionales no pueden garantizar la conclusión de una nueva línea de metro que llevará al Parque Olímpico ni el pago de horas extras a los policías que garantizarán la seguridad durante el evento.
Según datos oficiales, Río de Janeiro tiene una deuda con el Gobierno federal de 66.000 millones de reales (unos 19.411 millones de dólares) y actualmente le faltan unos 19.000 millones de reales (unos 5.588 millones de dólares) para cumplir sus compromisos para el resto del año.
De acuerdo a lo decidido, Río de Janeiro y los otros estados que mantienen deudas con el Gobierno central tendrán el mismo trato, que en el caso de la sede olímpica supondrá un fuerte alivio y permitirá liberar recursos para los compromisos más urgentes.