El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles 2 de abril la imposición de aranceles del 15 % a las importaciones provenientes de Venezuela, como parte de un conjunto de medidas comerciales que también incluye un arancel global del 10 % para todas las importaciones.
El “arancel recíproco” será aplicado a los productos de América Latina, con la excepción de México, que no estará afectado por los nuevos gravámenes. Nicaragua enfrentará la tasa más alta de un 18 %.
En un evento realizado en La Rosaleda de la Casa Blanca, Trump justificó los aranceles como una acción para “nivelar el campo de juego” con otros países que, según él, se han beneficiado de un acceso preferencial al mercado estadounidense sin ofrecer condiciones similares para los productos estadounidenses.
Detalló que las tasas más altas, que afectan a Venezuela y Nicaragua, comenzarán a aplicarse el 9 de abril, mientras que la de 10 % entrará en vigor el próximo 5 de abril.
En cuanto a América Latina, la única excepción será Cuba, a la que no se le aplicarán medidas debido a la falta de intercambio comercial con la isla.
La decisión ha generado inquietud entre los socios comerciales de Estados Unidos en la región, especialmente en Brasil, Colombia y Chile.
Venezuela y Nicaragua, a los que se aplicarán aranceles más altos, son países a los que Washington atribuye falta de cooperación democrática y una manifiesta hostilidad hacia Estados Unidos
Durante su discurso, Trump también proclamó el 2 de abril como el “Día de la Liberación”, señalando que sus medidas comerciales representan el inicio de una nueva era para Estados Unidos tras haber sido “estafado durante más de 50 años” por otras naciones.
Al finalizar el evento, la Casa Blanca anunció que vuelve a prorrogar la imposición de aranceles del 25 % para las importaciones de México y de Canadá protegidas por el T-MEC, que incluye desde productos agrícolas hasta partes de automóviles o ciertos tipos de maquinaria.
Asia y Europa los más afectados
EE. UU. impondrá aranceles adicionales a importantísimos socios comerciales de las empresas estadounidenses: del 34 % para las importaciones de China (ahora gravadas con un 54%), del 20 % adicional a la UE o del 24 % a Japón.
Taiwán, un socio vital en semiconductores, sufrirá un incremento del 32 %; la India, del 26 %; Corea del Sur, un potente exportador de automoción o electrónica, del 25 %, e Israel, del 17 %.
“Uno piensa de la Unión Europea que es muy amigable: nos estafan. Es muy triste verlo. Es tan patético; 39 % (nos gravan), les vamos a cobrar el 20 %”, explicó.
El mandatario aseguró, sin embargo, que sus aranceles son de carácter “amable”, dado que las tarifas impuestas son la mitad de lo que la Casa Blanca calcula que cada nación impone de media a las importaciones estadounidenses.
Justificación de la medida
Trump sostiene que los aranceles provocarán que las empresas trasladen su producción a Estados Unidos, creando puestos de trabajo, pero los incrementos arancelarios no tienen en cuenta a naciones pobres o pequeñas con economías pocas diversificadas o vulnerables a gigantes estadounidenses.
El magnate neoyorquino desestima las advertencias de expertos economistas que avisan que esas políticas pueden provocar un aumento de precios para los consumidores estadounidenses.
La Casa Blanca invitó al evento de hoy a trabajadores de la industria del acero y del automóvil, así como agricultores y artesanos, para escenificar que con estos aranceles el mandatario busca “hacer a Estados Unidos rico de nuevo” favoreciendo a su propia industria.
Brian Pannebecker, un trabajador jubilado del sector automovilístico de Míchigan, tomó la palabra y aseguró: “Estafadores extranjeros han saqueado nuestras fábricas, y carroñeros extranjeros han destrozado nuestro hermoso sueño americano”.