A tres días después de ser excarcelada del Instituto Nacional de Orientación Femenina (Inof), en Los Teques, estado Miranda, la expresa política Emirlendris Benítez reveló este lunes 17 que salir de la cárcel después de ocho años es “volver a vivir” y aseveró, en un mensaje quienes aún permanecen privados de libertad, que “Dios lo imposible lo hace posible”.
En entrevista con Circuito Éxitos, antes de su audiencia de presentación, en el Palacio de Justicia, en Caracas, la comerciante larense excarcelada el pasado viernes 14, tras haber sido arrestada el 5 de agosto de 2018, bajo acusaciones que la vincularon con el supuesto atentado con drones contra Nicolás Maduro, confesó que estar libre de nuevo “es algo como una felicidad que uno siente, es como volver a renacer”.
Durante su cautiverio, Benítez fue víctima de desaparición forzada y de torturas que le provocaron la pérdida de un embarazo de cuatro meses y secuelas físicas que hoy la mantienen en silla de ruedas.
Pese a los fallos de organismos internacionales como la CIDH y la ONU que exigían su libertad, cumplía una condena de 30 años hasta su reciente salida, bajo lo que ella entiende como una “medida humanitaria”, reseñó Monitoreamos.
Para ella, estos primeros días fuera de prisión han sido de profunda alegría. “Ha sido algo demasiado triste todo este tiempo perdido que estuve allá y ahorita me siento muy feliz (…) todavía no lo puedo creer, ando como en shock”.
En entrevista con Maryorin Méndez reveló que la primera noche en libertad no durmió, “viendo a mi hijo dormir, tocarlo, besarlo, y decirle papi te amo”, según publicó este lunes 17 la periodista en su cuenta de Instagram.
También señaló que presenta dolores y que en los próximos días, en espera de la libertad plena, se someterá a chequeos médicos, incluida una resonancia magnética, y a apoyo psicológico, para recuperar su salud tras los graves daños sufridos en cautiverio.
Aseguró que mueve las piernas, “pero la columna, se me duerme la mitad del cuerpo”.
Refugio en la música
Durante los años de encierro, Benítez encontró refugio en la cultura. Reveló que, aunque antes de su detención no conocía de música, en prisión aprendió a leer notas musicales y a tocar el violonchelo a través de un programa de orquesta.
“Dándole gracias también a los profesores que estuvieron allá en la orquesta, que me hicieron hacer un poquito la vida triste que tenía, pues me la hicieron ver un poquito con alegría con la música”, relató.
La música fue su vía de escape en los momentos de soledad: “me aferré a eso (…) en momentos cuando no tenía visita pues era lo poquito que uno le alegraba”.
Por la libertad de quienes siguen presos
Emirlendris Benítez agradeció a quienes alzaron la voz por su caso, mencionando especialmente a su hermana, quien “ha luchado día a día incansablemente”.
También extendió su petición a las autoridades para que se otorgue la libertad a los demás presos políticos: “Así como estoy, quiero también levantar la voz para la liberación de todos los presos políticos; que realmente se pongan la mano en el corazón y vean que cada una de las personas que están allá recluidas, hay muchas personas inocentes que realmente no merecen estar en ese lugar”.
Hizo énfasis en que se revisen los expedientes, y recordó que incluso hay extranjeros en la misma situación.
Fuente: Monitoreamos
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