A dos meses del doble terremoto en La Guaira, el duelo se entrelaza con la búsqueda

Desde la pérdida de seres queridos hasta la búsqueda de documentos entre los escombros, los testimonios en La Guaira exponen el desamparo de quienes sobrevivieron a la reciente catástrofe de la región

Foto: EFE

A dos meses del doble terremoto del 24 de junio, en las estructuras colapsadas de La Guaira el tiempo transcurre entre el barro, el polvo y el duelo.

Mientras la maquinaria pesada intenta abrirse paso en residencias como Bahía Mar, parroquia Caraballeda, y los rescatistas intentan avanzar sobre el concreto derrumbado, decenas de personas permanecen en los puntos del desastre: unas con la urgencia de rescatar los restos de sus seres queridos y otras intentando recuperar los fragmentos documentales y materiales de una vida destruida.

Las secuelas del colapso estructural mantienen a sobrevivientes en situaciones de extrema vulnerabilidad. Rafael Gamero, optometrista de 66 años, recuerda la noche de la tragedia atrapado bajo las paredes del primer piso, con la pierna aprisionada y sin luz. Tras liberarse por sus propios medios, debió atravesar los destrozos descalzo y envuelto en sábanas para evitar cortaduras graves.

“Unos vecinos en ese momento me inyectaron el camino porque era ya de noche y alumbraron con la linterna. Yo me iba a ir por una ruta para el sótano, pero no: subí por el ventanal. Un vecino que me estaba apoyando tuvo que irse porque le robaron la moto con la llave pegada. Me quedé solo”, relató el hombre en una entrevista concedida a Maryorin Méndez, publicada en sus redes sociales.

Hoy duerme de forma provisional en una casa comunal gracias a la solidaridad de sus allegados y pasa los días frente a las ruinas de su antiguo hogar.

La remoción de escombros en la zona no solo expone pérdidas materiales, sino la necesidad urgente de mantener las operaciones de rescate.

Aún falta una respuesta

Yerimar Pérez viajó desde San Cristóbal para ubicar a su grupo familiar en los restos de las residencias Bahía Mar. Tras el hallazgo de los cuerpos de su cuñado y sus dos sobrinas de 9 y 18 años, permanece en la zona cero intentando dar con el paradero de su hermana, Jury del Carmen Durán Becerra.

“El edificio se hundió, se partió y luego se cayó hacia atrás. Justamente en el apartamento de ella hubo como un quiebre. Los bomberos no han podido dar con ella, pero sabemos que está ahí porque hablé con uno de los vigilantes que sobrevivió y ellos eran una familia que no salía de noche”, afirmó la mujer a Méndez.

En el lugar, la escasez de insumos básicos como guantes, alcohol, tapabocas y personal capacitado complica las labores diarias, sumado al temor constante de que la maquinaria pesada paralice sus actividades.

En medio de la emergencia, las labores de recuperación de documentos e inmuebles resultan fundamentales para los afectados.

Jean Piero Mendoza, quien acudió inicialmente al edificio Bahía Mar a buscar a sus amigos, descubrió posteriormente que las víctimas habían caminado hacia una estructura adyacente el día del desastre.

Luego de ubicar y cremar los cuerpos de sus allegados, Mendoza centra sus esfuerzos en recuperar los pasaportes de su familia y el vehículo que permanece aplastado en el sótano.

“Cualquier cosa que uno pueda salvar en su apartamento hay que salvarla porque es costoso. Ya me metí al sótano, vi el carro, le pasé los videos al mecánico y dijo que hay que buscar la manera de sacarlo porque está recuperable”, señaló Mendoza.

A dos meses de la catástrofe, los damnificados y voluntarios en La Guaira continúan enfrentando el proceso de reconstrucción, exigiendo que no cesen las labores de búsqueda ni el apoyo logístico en los puntos críticos de la tragedia.

 

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