“Esto es un milagro, porque yo se lo pedí a Dios”, aseguró este viernes 3 de julio Hernán Gil poco más de 24 horas de su rescate de los escombros del centro comercial Galerías Playa Grande, en Catia La Mar, estado La Guaira.
En sus primeras declaraciones, desde el Hospital de Clínicas Caracas, el vigilante de 44 años manifestó que se siente “bien, agradecido por todo y primeramente Dios, todo agradecido, no tengo palabras para expresar todo lo que siento, pues no fue fácil, pero pude salir confiando siempre y primeramente en Dios”.
En ese sentido, confesó a la periodista Shirley Varnagy que siempre ha creído en Dios. “Yo le dije a Dios, por favor, dame un milagro, porque fue un momento muy… (…) hubo un momento que estuve al borde de la desesperación, pero mantuve la calma y siempre rezando… y fe”.
“Dios mío, volví a la vida”, reveló que pensó al salir de los escombros. “Volví a nacer, volví a nacer”. Dijo que ahora ve la vida “distinta, ya esta es otra versión, pero para bien de Dios”.
Contó que tras el doble terremoto del pasado miércoles 24 permaneció inmóvil debajo de una silla dentro de la garita de seguridad en la que trabajaba.
“Recibí un golpe, me imagino que fue una piedra que impactó en el ojo y en la cabeza, me desmayé por un momento y cuando desperté todo estaba alto, oscuro, yo estaba agachado, sentado debajo de una silla y no me podía mover”, narró a la periodista Shirley Varnagy.
Prosiguió que ese día “no se escuchaba nada, hasta el tercer día que yo empecé a escuchar como un paso, como que alguien caminaba hacia arriba, hacia los lados, y yo lo que hacía era pedir auxilio (…) y manteniendo la calma, porque esa fue otra cosa que mantuve en todo momento, la calma, porque estaba muy reducido y manteniendo la fe y rezando”.
Recordó que “el tercer día, yo estaba escuchando los pasos y gritaba, y escuché una voz, escuché una voz ‘¿quién está?’ ‘¿hay alguien con vida?’ Y yo dije ‘sí, sí, sí, yo, auxilio, ¿dónde estás? Te estamos buscando”.
Gil agradeció también a quienes lo sacaron de los escombros unas 180 horas después del doble terremoto, tras una operación de salvamento de casi 72 horas, sobre quienes aseveró que “Dios los puse en mi camino y y llegaron hacia mí pues”.
“Los rescatistas para mí son todo, o sea, sin ellos y, primeramente, Dios, que los puso en mi camino pues, pero todos ellos se portaron conmigo y con respecto a la hidratación, porque yo no ingería agua, ellos me proporcionaron agua para poderme mantener y poderme rescatar”, contó.
Sobre cuál sería el momento más duro de todo lo que vivió bajo los escombros, el vigilante, casado y padre de tres hijos, indicó que fue su salida, que fue “muy complicada”, porque no podía zafarse de la silla, “pero salí, porque estaba muy hacia abajo, o sea, digo que fue el final (…) porque tuve la fuerza y salí”.
Ver esta publicación en Instagram
¿Deseas recibir esta y otras noticias en tu celular? Únete a nuestro grupo de Telegram https://t.me/diariolaverdad y WhatsApp https://bit.ly/3kaCQXh. Además, sigue nuestro perfil en Instagram @diariolaverdad y en Facebook y Twitter @laverdadweb.