Enfermedades crónicas y diarrea aumentan en damnificados de La Guaira por los sismos

El jefe de ayuda humanitaria de la ONU aseguró este jueves que los afectados “ya no sólo llegan con fracturas; llegan con esas otras necesidades de salud de más largo plazo. Y es crucial que estemos para ellos”

Foto: AP

Las víctimas de los dos sismos que azotaron el país, así como algunas otras personas que se libraron de la destrucción, acudieron este jueves 9 de julio en grandes números en busca de algunos de los servicios de ayuda que ofrecen organizaciones no gubernamentales en las zonas más afectadas.

“Queda claro que en los lugares de desplazamiento, en especial después de dos semanas, la gente está viniendo porque no ha podido recibir otros tratamientos”, declaró a The Associated Press Tom Fletcher, jefe de ayuda humanitaria de la ONU, durante su visita a Venezuela.

Aseguró que “ya no sólo llegan con fracturas; llegan con esas otras necesidades de salud de más largo plazo. Y es crucial que estemos para ellos”.

Los médicos que brindan atención en Catia La Mar reportaron este jueves 9 un aumento de afecciones cutáneas y enfermedades diarreicas, además de solicitar medicamentos para tratar enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión.

El repunte de enfermedades puede estar relacionado con el hacinamiento y las malas condiciones de agua y saneamiento, que existían en muchas de las comunidades incluso antes de los terremotos.

Irma Echarri se presentó en una unidad móvil ubicada frente a una iglesia con las cajas de las gotas para los ojos y el analgésico que suele tomar, con la esperanza de que los médicos del lugar pudieran reabastecer sus medicamentos.

También quería que la revisaran por el dolor de nariz que se le desarrolló después de los sismos del 24 de junio.

“Me duele bastante”, señaló Echarri, de 67 años, mientras esperaba su turno. “Me duele porque me duele”.

La vivienda de Echarri no sufrió daños, pero muchos de sus vecinos viven ahora en albergues temporales o a la intemperie después de que los sismos cobraron la vida de 3.889 personas, causaron el colapso de 190 edificios y dejaron otras 856 estructuras dañadas, según cifras oficiales.

Una de las desplazadas es Zulbey Reyes, quien acudió a la clínica gestionada por la organización Paluz –con sede en Venezuela– en alianza con la agencia global de ayuda International Rescue Committee. Reyes, a quien los terremotos también le arrebataron su empleo como niñera, buscaba tratamiento por un dolor en el pecho.

“Pensé que era el corazón que lo tenía enfermo”, declaró Reyes, de 41 años, después de recibir su diagnóstico y tratamiento. “Pero no, es un nervio que, producto desde el grito del día, se me inflamó”.

Fuente: AP

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