Sobrevivientes de los terremotos en La Guaira emprenden para superar la tragedia

A dos meses del doblete sísmico, los habitantes de La Guaira intentan recuperar sus ingresos con barberías, ventas de frutas, verduras y otros pequeños negocios instalados en viviendas afectadas, refugios y zonas aún cubiertas de escombros

Foto: EFE

Dos meses después de los terremotos del 24 de junio, los sobrevivientes en La Guaira comenzaron a reactivar pequeños negocios para generar ingresos y recuperar parte de su vida cotidiana.

La Cámara de Comercio de La Guaira estima que los ingresos del sector productivo cayeron 80 % tras los sismos, de acuerdo con un informe elaborado a partir de encuestas.

El turismo, una de las principales fuentes de ingresos de la región, continúa prácticamente paralizado por la remoción de escombros y la disminución de visitantes.

En medio de este panorama, algunos habitantes optaron por emprender desde sus viviendas afectadas, refugios o incluso en las calles.

Jefferson Zavala, de 27 años, dejó su trabajo en una barbería de Maiquetía después del doblete sísmico y decidió comenzar nuevamente desde su vivienda en Mare Abajo.

Con máquinas de afeitar, tijeras, cepillos, un espejo y una pequeña mesa instaló su barbería en la entrada de la casa, que recibió una etiqueta amarilla por parte de las autoridades debido a las grietas y daños estructurales.

Zavala atiende entre uno y tres clientes al día y cobra cinco dólares por corte, la mitad de lo que cobraba antes de la emergencia. En algunos casos, acepta lo que sus clientes puedan pagar. “Tuve que retirarme, se me hacía incómodo ir al trabajo y empecé en mi casa, nuevamente, de cero, poco a poco”, contó.

Reveló que todavía le cuesta asimilar lo ocurrido y consideró que muchos sobrevivientes siguen afectados por la tragedia.

En las zonas de refugio también han surgido otros pequeños emprendimientos, como espacios improvisados para manicura y pedicura.

Edwar Carpio, de 51 años, también reactivó su negocio en Mare Abajo. Dos semanas después de los terremotos volvió a vender frutas y verduras en una tienda de campaña que levantó con tablas, cestas y una balanza.

Parte de los materiales los recibió como donación y ahora espera que culminen las reparaciones de las paredes de su vivienda.

Carpio confesó que las ventas todavía son bajas, aunque mejoraron ligeramente durante la última semana, y decidió mantener los precios de sus productos, que llegan desde Caracas mediante un transporte privado.

Según explicó, el movimiento comercial empezó a mejorar porque los habitantes están cocinando más. Asimismo, las ayudas y donaciones que recibían después de la emergencia disminuyeron.

En Caraballeda, Denis Carolina Tuberge mantiene su pequeño puesto de venta en una avenida donde la mayoría de los establecimientos continúan cerrados.

Tuberge llega temprano con una carretilla cargada de golosinas, cigarrillos y refrescos para vender en medio de una zona donde todavía circulan vehículos y maquinaria utilizada para retirar los escombros. “Con la esperanza vuelvo a empezar otra vez, de nuevo”, relató.

La comerciante recordó que antes de los terremotos sus principales clientes eran los niños de un complejo habitacional de la OPPPE que quedó completamente destruido. La pérdida de sus clientes y el cierre de los comercios de la zona cambiaron por completo el panorama. “Se siente la soledad. No es lo mismo”, lamentó.

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