"Yanyulin era sin duda un ángel de Dios"

A las 11.00 de la mau00f1ana sepultaru00e1n a padre e hija en el Cementerio Corazu00f3n de Jesu00fas. (Foto: Dabelis Delgado)

Ayer en la mañana los forenses entregaron los cadáveres a sus familiares. Sus féretros los trasladaron en unas carrozas fúnebres hasta la calle 37 del barrio San José de la parroquia Cacique Mara, donde reside la abuela materna de Yanyulin

Deseo de justicia sienten los Sanzo Cassiani tras perder a José Rafael Sanzo Martínez (42) y a su hija, Yanyulin Sanzo Cassiani (21), durante un asalto masivo que se ejecutó a las 2.00 de la mañana del pasado domingo, en una fiesta de 15 años, dentro de una pieza, en la calle 94L del barrio El Renacer del sector La Rinconada. Los detectives de la Policía científica ya tienen identificados a los dos delincuentes que dispararon contra padre e hija. 

Ayer en la mañana los forenses entregaron los cadáveres a sus familiares. Sus féretros los trasladaron en unas carrozas fúnebres hasta la calle 37 del barrio San José de la parroquia Cacique Mara, donde reside la abuela materna de Yanyulin. Los acomodaron uno al lado del otro en la sala y de apoco comenzaron a llegar los dolientes a despedirse de las víctimas. 

Entre las urnas estaba Rosalía Cassiani, esposa de José y madre de Yanyulin, quien desde su nacimiento era sordomuda. La dama con su mirada empañada de dolor y mediana serenidad recordó como los atracadores que entraron a la celebración acabaron en segundos con la vida de su esposo y la de su hija. "Eran las 2.00 de la mañana cuando los dos hombres drogados entraron a la fiesta, apuntando a los presentes y exigieron a todos que miráramos al piso, porque ellos tenían sus rostros descubiertos".

La mujer de 48 años contó que para el momento del asalto ella bailaba un vallenato con quien fue su esposo por 20 años. "Mi hija estaba sentada y cuando los vándalos comenzaron a pedir las carteras, prendas y teléfonos celulares José y yo nos acercamos hasta donde estaba la segunda de mis tres hijos y nos abrazó con fuerza junto a una comadre". 

A los azotes del sector ese movimiento les incomodó y le propinaron un balazo en la frente al albañil, seguido a su hija tras no entender que le estaban exigiendo el celular que ocultó entre la pretina de su pantalón. "Ella les señaló con la mano que no tenía nada y por eso la mataron".

Con suma tristeza Rosalía expresó lo alegre, divertida y feliz que era su hija a pesar de su condición. "Ella era sin duda un ángel de Dios y me la mataron sin compasión. Esos ladrones me dejaron en la soledad, me quitaron también a mi José, un hombre bueno y dedicado a su familia".

 

 

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